martes, 13 de octubre de 2015

JUAN DE VILLANUEVA Y SU OBRA ARQUITECTONICA

En capítulos anteriores, hemos recordado a los arquitectos madrileños Pedro de Ribera y Ventura Rodríguez, hoy nos toca realizar un  recorrido por la biografía  y obra arquitectónica realizada en Madrid por Juan de Villanueva.
Juan Antonio de Villanueva y de Montes nació en Madrid  el 15 de Septiembre del año 1739, era el segundo hijo del escultor Juan de Villanueva y Barbales, su hermana mayor se llamaba Teresa y su hermanastro Diego, que era arquitecto,  hacía  las funciones de maestro del joven Juan de Villanueva.  Con solo 11 años ingresa como alumno en la Real Academia de Bellas Artes. Durante el transcurso de sus estudios  recibe varios premios, diseña el Ayuntamiento de Badajoz y planifica la reforma de las Descalzas Reales.  Con 19 años y gracias a una beca de la Real Academia viajó a Roma donde permaneció durante 7 años. Regresa a España en 1765, pero a pesar de sus años en Italia, Juan de Villanueva, se inspira en las obras de los arquitectos españoles Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera para llevar a cabo sus proyectos. Villanueva, a su regreso de Italia, inicia un fructífero viaje formativo como discípulo de José de Hermosilla en las provincias de Granada y Córdoba,  para estudiar y dibujar las arquitecturas árabes como los  bocetos de la Alhambra de Granada y la Mezquita de Córdoba.
Con 28 años, fue nombrado académico de mérito y arquitecto de los Jerónimos de El Escorial. En 1774 fue nombrado teniente director de la Academia de San Fernando, director honorario de Arquitectura en la Academia,  arquitecto y fontanero mayor de la Villa y teniente en el palacio de El Pardo. Será en el año 1792 cuando es nombrado director de la Academia  de San Fernando y en 1798  arquitecto mayor de Obras Reales e intendente honorario de Provincias.
Placa en el nº 15 de la calle Hernán Cortes

Su carrera como arquitecto comienza  en 1767 trabajando en la realización de encargos particulares. De su época como arquitecto de los Jerónimos de El Escorial son los proyectos de dos casas en los Reales Sitios de El Escorial, una para el cónsul de Francia y otra para el marqués de Campo Villar.
Será en 1777 cuando Carlos III lo nombre arquitecto del príncipe y los infantes y será desde ese momento cuando trabaje de forma casi exclusiva para la casa real, especialmente con el reinado de Carlos IV.
Juan de Villanueva fallece en Madrid el 22 de agosto de 1811 en el número 15 de la calle Hernán Cortes, siendo enterrado en la iglesia de San Sebastián. Posteriormente, sus restos fueron trasladados al primer Panteón Nacional en la Basílica de San Francisco el Grande en 1869.
Villanueva es considerado uno de los arquitectos en estilo neoclásico más importantes e influyentes de la historia de Madrid. Sus construcciones lo confirman como uno de los grandes arquitectos del siglo XVIII junto a otros insignes arquitectos como: Ventura Rodríguez, José de Hermosilla y Francisco Sabatini.
Ya conocemos aunque de forma muy breve algunos detalles de la vida de nuestro protagonista y ahora nos toca realizar un recorrido para dar a conocer la obra que Villanueva realizó para Madrid y alrededores.


Como ya indicamos en párrafos anteriores, de su época como arquitecto de los Jerónimos de El Escorial son los proyectos de dos casas en los Reales Sitios de El Escorial, una para el cónsul de Francia y otra para el marqués de Campo Villar. Posteriormente, Juan de Villanueva llevó a cabo numerosos proyectos en El Escorial, tanto  encargos particulares como de la realeza.

 “La Casa del Cónsul de Francia”. Es la primera obra arquitectónica de Juan de Villanueva, quien realiza el proyecto en 1768, para el abate D. Agustín Beliardi, Cónsul de Francia. Fue utilizada como su residencia durante las Jornadas Reales. Era un personaje político muy influyente, llegó a ser nombrado Agente General del Comercio y Marina en España por el Primer Ministro Francés.
Antigua Casa del Cónsul de Francia

La casa era un edificio de planta rectangular con dos alturas y abuhardillada, en la casa destacan los elementos herrerianos.
En 1773, la casa es vendida a D. Simón de Aragorri y Olavide Marques de Irlanda con la finalidad de arrendarla. La embajada de Francia utilizó el edificio durante largos años.
Será a finales del Siglo XIX cuando el edificio se transforme en residencia de verano añadiéndole una altura más y dos terrazas en la fachada principal.

“Reales Cuarteles”. Fueron fundados en 1717 por  Felipe V para las nuevas tropas en El Escorial, constaba de tres edificios en pleno conjunto urbano. Los Reales Cuarteles se levantan frente al cuartel de la Caballería del  Monasterio.
 El edificio disponía de un pabellón central y otros dos pabellones en los extremos. La edificación disponía de dos alturas. Juan de Villanueva participó en posteriores reformas.
Con la invasión francesa los cuarteles se convierten en un gran enclave defensivo. En el año 1813, el ejército  francés en su huida  quema los cuarteles de los que únicamente se salvaron  las fachadas.
Reales Cuarteles, convertidos en zona comercial

Durante muchos años, los cuarteles permanecieron en estado ruinoso, especialmente por la falta de medios económicos para su rehabilitación. Como solución, los cuarteles se venden a particulares para la construcción de viviendas, pero manteniendo  parte de las fachadas exteriores.
Sera en el Siglo XX cuando a los edificios que formaban el conjunto, se les incremente la altura, perdiendo su originalidad y dando lugar a usos como centros comerciales y de hostelería.
En la década de los sesenta, son derribadas dos de las cinco casas que formaban el conjunto.

“Casa del Marques de Campo Villar”. En 1773, D. Alonso Muñiz y Manjón, Marqués de Campo Villar, Mayordomo de Semana del rey Carlos III, encarga a Juan de Villanueva la construcción de una casa con el fin de arrendarla  a las altas jerarquías cortesanas durante las Jornadas Reales. La casa proyectada por Villanueva, nos recuerda un pequeño palacio romano, posiblemente como recuerdos de su instancia en Roma. La casa ha sufrido varias modificaciones a lo largo de los años.
Antigua Casa del  Marqués de Campo Villar

La casa de planta rectangular con lados paralelos al Monasterio disponía de dos alturas. En 1928, se levanta una nueva altura añadiéndole una galería acristalada.

“Casa de D. Francisco Martínez de Sobral”. D. Francisco Martínez de Sobral y Aguilera, Médico de Cámara del rey Carlos IV y del Monasterio  del Real Sitio de San Lorenzo, encarga la construcción de una casa en 1792. No se sabe con certeza el arquitecto que la proyectó, aunque algunas fuentes se la atribuyen a Juan de Villanueva.
Casa de D. Francisco Martínez de Sobral

El edificio es de planta cuadrada, con patio central y tres alturas, hasta que en el Siglo XIX, se le añadió una nueva altura. Del edificio destacan las guarniciones herrerianas, el granito en las esquinas y las dos pilastras de granito que sirven de apoyo a las ménsulas que sostienen el balcón abalaustrado. La casa, se considera como  una de las mejores edificaciones del casco histórico de San Lorenzo.

“Mercado Público”. A punto de finalizar el Siglo XVIII, el Consistorio Municipal de San Lorenzo promueve una  gran obra para el pueblo, consistente en una casa como  almacén de vinos, aceite, vinagre, legumbres secas y otros géneros como pescado y tocino.
El proyecto es encargado  a Juan de Villanueva levantándose el edificio durante los años 1797 y 1806. En la construcción destaca la fachada principal realizada en sillares de granito, el gran arco central y las arcadas del patio interior.
Con el fin de trasladar la Escuela de niños de primeras letras de la Real Comitiva a las instalaciones del Mercado Público, se encarga a Juan de Villanueva la construcción de una nueva planta que se levantaría en el año 1806.
Antiguo Mercado 

Tanto la Escuela como la función comercial se mantienen en el edificio hasta el año 1873, pero el mal estado del edificio obliga a su reforma. Durante la reforma, el patio interior quedará cubierto  por medio de un acristalamiento, que se perdió durante la Guerra Civil. El edificio permaneció abandonado durante algunos años.
En el año 1949 se acometen nuevas obras para la recuperación del edificio, recuperando la cubierta acristalada mediante una claraboya y se cierra el segundo piso con una  galería que se puede contemplar en la actualidad.
Ya en el año 1967, de nuevo por el riesgo de que la cubierta se derrumbara, se acometen nuevas obras, se cubre el callejón llamado del Repeso, que se situaba entre el Mercado y el Cuartel de Inválidos.

“Hospital San Carlos”. El edificio se construye por orden de Carlos III para atender a los trabajadores que participaban en la construcción de las casas de El Escorial. El proyecto fue encargado al arquitecto Juan Esteban en 1771, finalizando las obras en 1773. La planta del edificio es rectangular, manteniéndose en la actualidad.
En el año 1781, Juan de Villanueva se hará cargo del mantenimiento y de  las nuevas obras en el edificio. En 1801, Villanueva proyecta la prolongación de la sala principal, los costes de la obra se sufragaron con la venta de terrenos propiedad del propio Hospital.


Antiguo Hospital de San Carlos, hoy Centro de Salud

A partir de la Revolución de 1868 o La Gloriosa, que  supuso el destronamiento de la reina Isabel II y el inicio del período denominado Sexenio Democrático,  la titularidad del edificio pasa a ser municipal, conservando las funciones sanitarias para las que se construyó.
En el año 1943, pasa a denominarse Hospital de la Alcaldesa, en honor a Doña Carmen Polo, que había sido nombrada Alcaldesa honoraria.
En la segunda mitad del siglo XX, se llevan a cabo nuevas reformas en el edificio y ya en el año 2002 recupera su antiguo nombre pasando a denominarse Centro de Salud San Carlos.

“Casa del Duque de Medinaceli”. Fue mandada construir por D. Luis Felipe Fernández de Córdova y Gonzaga, Marqués de Cogolludo y heredero del XII Duque de Medinaceli. El edificio se construyó como residencia de la familia, debido a que el Marques tenia residencia en el Monasterio.
Antigua Casa del Duque de Medinaceli

El proyecto fue realizado por Juan de Villanueva en 1785, quien en su diseño, proyecta una casa de planta trapezoidal ordenada en dos crujías perimetrales, y en su interior dos patios de luces separados por la escalera de acceso a la planta superior. La portada se diseña con pilastras laterales y ménsulas, sobre las que se apoya un balcón de hierro forjado.
En el siglo XIX, la Casa de Medinaceli vende la propiedad, dividiéndose el interior del edificio, quedando convertido en una casa de vecindad.
Será a partir de 1971 cuando se reconstruya el edificio, transformándose en un edificio de viviendas con cinco plantas. En la actualidad se conserva el muro antiguo, la portada y los huecos de las ventanas originales.

“Cuartel de Inválidos y Voluntarios a Caballo”. Se trata de un proyecto del año 1774 y aunque sin confirmación, se le atribuye a Juan de Villanueva. El edificio es de planta rectangular, que en su construcción se encontraba aislado pero que en la actualidad se encuentra unido al Mercado.
Exteriormente, el edificio utiliza los mismos materiales que el Monasterio y Casas de Oficios con paramentos lisos de sillería de granito, cornisas también de granito y con tejado abuhardillado de pizarra.
Cuartel de Inválidos y Voluntarios a Caballo

En un principio, el edificio simultaneaba el uso como Cuartel con el de Cárcel. En el año 1887, su función queda limitada a Cárcel del Partido. En el año 1972, el Ayuntamiento cede el edificio a la Tesorería General de la Seguridad Social y se establece en el edificio el Hogar del Pensionista.
En la actualidad existe un proyecto para incorporar al edificio la sede del Centro de Estudios Herrerianos, proyecto que cuenta con la oposición de diversos grupos por entender que se cede un espacio público a una Entidad privada.
A pesar de las reformas introducidas, el edificio ha mantenido sus características arquitectónicas originales.

“Casa de las Tiendas o las Columnas”. El Rey Carlos III, encargó a Juan de Villanueva la construcción de un edificio con destino a convertirse en manzana de tiendas (galería comercial de nuestros días) para arrendar a los comerciantes durante las Jornadas Reales.


Casa de las Tiendas o las Columnas

El edificio tiene planta rectangular, la fachada  a la calle Reina Victoria  dispone de un pórtico delantero de veinte columnas que dan paso a una galería cubierta.
En los comienzos del Siglo XX, el conjunto arquitectónico va perdiendo su primitiva función, creciendo en altura y construyéndose viviendas con miradores acristalados.

“Casita de Arriba o Casita del Infante”.  En 1971, Carlos III encarga a Juan de Villanueva la construcción de una casa para el infante Gabriel de Borbón como lugar recreativo y de descanso. El edificio es conocido como Casita de Arriba o Casita del Infante. Se trata de un palacete situado en una elevación  al sur del Monasterio y concebido para albergar conciertos de música de cámara.


Casita del Infante o Casita de Arriba

La Casita del Infante en estilo  neoclásico, dispone de jardines de estilo italiano con terrazas descendentes, siendo posible escuchar la música desde el propio jardín. Por desgracia, la decoración interior se perdió, no obstante la decoración que podemos contemplar en la actualidad pertenece a los reinados de Carlos IV y Fernando VII. Destaca en la bóveda el fresco de Las Cuatro Estaciones, pintado por  Vicente Gómez.
La  gestión del edificio corresponde a Patrimonio Nacional.

“La Casita del Príncipe o Casita de Abajo”. Se construyó en paralelo con la Casita de Arriba como pabellón de recreo para el Príncipe Carlos, futuro Carlos IV. Fue construida por Juan de Villanueva iniciándose las obras en el año 1771 y finalizando las mismas en 1775 dos años más tarde que la Casita de Arriba.
La casa se encuentra situada en un bosque de robles entre el Monasterio y el núcleo urbano. La Casita del Príncipe constaba inicialmente  de un solo bloque rectangular, con una fachada de 27 metros, que nos recuerda mucho a la fachada del Museo del Prado. Entre 1781 y 1784 fue ampliada con un ala posterior y una planta más.
La Casa dispone de jardines en la parte delantera y trasera, comunicados por dos pórticos de columnas toscanas. Los jardines disponen de fuentes, estanques, cascadas, paseos y numerosos setos de boj. En el exterior de La Casita se puede contemplar un extenso parque con especies autóctonas, como  robles y encinas y otras como la sequoya y el pinsapo.
Casita del Príncipe o Casita de Abajo

En el interior del edificio, se aprecia la decoración palaciega de la época en  buen estado de conservación. Durante la invasión francesa desaparecieron bastantes elementos originales, siendo decorados nuevamente bajo el reinado de Fernando VII. Durante el reinado de Alfonso XIII se restauró el mobiliario.
En la planta baja destacan las decoraciones neoclásicas en estilo pompeyano y etrusco, también se pueden admirar las sedas y tapicerías, el mobiliario, los relojes y las lámparas. Los techos y estucos de mármol fueron obra de Mariano Salvador Maella, Francisco Bayeu, Juan de Mata Duque, Luigi Japell y Vicente Gómez, que también pinto la Casita de Arriba.
La Casita del Príncipe, está declarada Bien de Interés Cultural desde el año 1931 y su gestión corresponde a Patrimonio Nacional.

“Casa de los Infantes y la Reina”. Se considera la primera gran obra del arquitecto Juan de Villanueva, proyectada en el año 1769, se encuentra  situada en la Lonja de poniente del Monasterio y fue concebida para alojar  a la servidumbre y familias de los infantes D. Gabriel, D. Antonio Pascual y D. Francisco Javier, durante las Jornadas Reales. Hemos de recordar que Carlos III tuvo 13 hijos de los que solo siete llegaron a adultos
Tiene planta rectangular, con semisótano de acceso, bajo y principal, además del techo abuhardillado. Debido a la pendiente del terreno hay diferencias notables de altura entre ambas fachadas. Para solucionar el problema, Juan de Villanueva opta por situar el piso bajo, en la cota superior, accediendo directamente desde el denominado patio largo.


Casa de los Infantes y de la Reina

En la fachada principal que da a  la Lonja, Villanueva respeta  el orden de las Casa de Oficios y del Monasterio, con el fin de no alterar el entorno creado por Juan de Herrera al construir el Monasterio.
En la fachada  posterior, de sólo dos pisos, debido al desnivel, Juan de Villanueva cambia la fisonomía del edificio sin referencias al Monasterio.
A la muerte del Infante Francisco Javier, el edificio se repartió entre sus dos hermanos. D. Antonio Pascual, no tuvo descendencia así que su parte pasó a manos de la Corona, denominándose Casa de la Reina. En 1925 por deseo de Alfonso XIII, la Administración de la Corona, adquiere la parte de los descendientes de D. Gabriel con el fin de alquilarla para residencia temporal o permanente.

“Tercera Casa de Oficios”. Carlos III encargó a Juan de Villanueva una nueva obra en El Escorial consistente de un edificio para alojar al Primer Secretario de Estado, el Conde de Floridablanca. La  construcción, se realizó entre los años 1785 y 1797.
Para la construcción de edificio, fue necesario derribar unas casas donde habitaban los sirvientes de la realeza. Como era costumbre en los edificios realizados por Villanueva con fachadas al Monasterio, se respetaron los diseños y fisonomía de Juan de Herrera, de tal forma que la fachada del edificio se puede considerar una imitación de las Casas de Oficios de Juan de Herrera.
Tercera Casa de Oficios

En el año 1797 se construye un paso elevado que  une el edificio de Villanueva con la Segunda Casa de Oficios. El edificio albergó la administración y oficinas del Patrimonio Nacional en San Lorenzo de El Escorial. En la actualidad el edificio se ha transformado en viviendas particulares.
Juan de Villanueva, también participó en el cierre de la Lonja de El Escorial, en la decoración del Monasterio y en la rehabilitación de la Torre de Damas.


Casa de los infantes. El proyecto de este edificio fue realizado en el año 1792, pero su propietario por falta de liquidez no pudo finalizar su construcción y en el año 1803 lo puso a la venta, siendo adquirido por los Infantes Carlos María Isidro y Francisco de Paula, hijos de Carlos IV.
Antigua Casa de los Infantes

Al parecer, las reformas del edificio fueron encargadas a Juan de Villanueva. Finalizada la Guerra de la Independencia, el edificio se mantiene en situación  de abandono durante casi todo el  siglo XIX, pasando a ser propiedad municipal.
Será en el año 1909, cuando el abogado José Peláez Urquina compre el edificio que pasará a conocerse como Casa de Peláez.

En el año 1984 el edificio es declarado Monumento Histórico Artístico, siendo adquirido por  la Sociedad Euroforum/Escorial para crear un centro educativo y residencial. En el edificio, actualmente se imparten los Cursos de Verano de la Universidad Complutense de Madrid.


“Casa de los Infantes”. Dejamos El Escorial y nos desplazamos a la ciudad ribereña de Aranjuez para continuar con la obra de Juan de Villanueva. En esta ciudad y por deseo de Carlos III, Juan de Villanueva diseña un edificio destinado al alojamiento de los infantes Gabriel y Antonio y toda su servidumbre. El edificio de estilo neoclásico fue construido por Manuel  Serrano en el año 1772, el edificio se encuentra situado en la plaza de San Antonio también conocida como de la Mariblanca, unido a la iglesia de San Antonio por una galería porticada frente a la plaza de Caballeros, destacando exteriormente por la uniformidad de los arcos.
Vista exterior de la Casa de los Infantes

Se trata de un edificio de dos plantas, la planta baja está formada por un sistema de arquerías y en la primera planta se extiende una gran balconada.
En la Casa de los Infantes, se ubicó el Casino de Aranjuez hasta el año 1923, posteriormente fue ocupado hasta hace poco tiempo por el cuartel de la Policía Nacional.
En la actualidad, el edificio se encuentra transformado en casas habitadas, siendo visitable  sólo el exterior del monumento. Todavía se conservan las escaleras originales de acceso al segundo piso con sus correspondiente barandillas realizadas en  hierro forjado.

“Casa del Gobernador” En el año 1799, Carlos IV,  encarga a  Juan de Villanueva, la construcción del edificio para vivienda del Gobernador. Las obras  finalizaron en el año 1802. En el edificio se encontraban las oficinas de la Tesorería, Contaduría y Escribanía.
Con el paso del tiempo, el edificio ha sufrido múltiples reformas, aunque podemos adivinar las líneas constructivas de Villanueva.
Antigua Casa del Gobernador, fotografía de David Estrada Ballesteros

En el año 1836 se constituye el primer Ayuntamiento bajo el amparo de las Leyes recogidas en la Constitución, desapareciendo la figura del Gobernador. Con el paso del tiempo el edificio comenzó a denominarse “Casa de Administración del Real Patrimonio”.
En 1873, el Ayuntamiento transformó el edificio en escuelas, con aulas en la planta baja y alojamiento para los maestros en la planta alta. Con el paso de los años el colegio dejó de funcionar y el edificio quedó en estado de ruina. Sería ya en el año  1996, cuando de común acuerdo el Ayuntamiento, la Comunidad de Madrid y la Universidad Complutense lo rehabilitan para convertirlo en un Centro de Estudios Superiores de Traducción e Interpretación y que en la actualidad se conoce como  Felipe II. El coste de las obras ascendió a 763 millones de pesetas.



“Casa del Labrador”, se encuentra situada en los terrenos del Jardín del Príncipe y su nombre se debe a que se levantó sobre una antigua casa de labranza.
Carlos IV, que pasaba largas temporadas en el Real Sitio de Aranjuez, ordenó  la construcción del edificio cuyas obras comenzaron en el año  1790 y finalizaron trece años después en 1803. La  construcción de la casa, se realizó en diferentes etapas. La primera fase fue ejecutada por el arquitecto Juan de Villanueva y sus colaboradores, Antonio López e Isidro González Velázquez. En la segunda fase, Villanueva define las líneas arquitectónicas  de la casa y el arquitecto Jean-Démosthène Dugourc se encargó de la ejecución de los espacios interiores con la ayuda del pintor Mariano Salvador Maella. En la última fase, Isidro González Velázquez concluyó el edificio integrando la decoración exterior.
En los periodos 1964-1968 y 1998-2008, la Casa del Labrador, fue objeto de diversas intervenciones para reparar los desperfectos sufridos como consecuencia del paso del tiempo.
Fachada principal de la Casa del Labrador

En su interior se pueden contemplar los mejores elementos decorativos de la época como: Lámparas, maderas nobles, colgaduras de seda valenciana, lienzos, relojes, bronces, mármoles y porcelana de la Real Fábrica del Buen Retiro.
La casa construida en tres alturas, con cubiertas de pizarra, es de planta rectangular y dos alas laterales, flanqueadas en sus lados interiores  por arcadas. La fachada principal está rematada en su punto central por el escudo regio, sostenido por dos figuras de ángeles y una placa conmemorativa con el siguiente texto: Reinando Carlos IV. Año de MDCCCIII.
Como materiales se utilizaron el ladrillo en los muros, el granito en los zócalos y en las arcadas y la escayola en las decoraciones interiores.
La Casa del Labrador depende de Patrimonio Nacional. En el año 2001 fue catalogado como Patrimonio de la Humanidad.



Finalizaremos nuestro recorrido por las obras de Villanueva en Aranjuez con un paseo por el “Jardín del Príncipe”, nombre que se debe a Carlos  Príncipe de Asturias, futuro Carlos IV. El Jardín ocupa  aproximadamente 140 hectáreas, junto al río Tajo.
En el Parque, destacan los grandes árboles como el conocido  plátano de sombra, los tilos y los chopos. Los límites del Parque son el propio río Tajo y una magnifica  verja  de hierro, colocada sobre fábrica de ladrillo y un muro de  piedra. Al Jardín se accede por cuatro puertas obra de Juan de Villanueva.
Puerta de acceso a el Jardín del Príncipe obra de Villanueva

En el interior del Jardín, destacan las fuentes dedicadas a: Narciso, Apolo, Cisne y Neptuno. A destacar también el estanque de los Chinescos compuesto de un pabellón y un templete circular neoclásico obra de  Juan de Villanueva.
Hagamos un poco de historia del Jardín. Durante el reinado de Fernando VI, se creó la llamada “Huerta de Primavera” para cultivar frutales y todo tipo de hortalizas, sin olvidar las famosas fresas de Aranjuez. Será  en el año 1772, cuando el Príncipe de Asturias, futuro Carlos IV, ordene la creación de un gran jardín que englobaba la “Huerta de Primavera” y otros terrenos adyacentes todo bajo la supervisión del jardinero Pablo Boutelou.
En primer término Templete de Juan de Villanueva

A partir de 1784, en las obras que se acometen para avanzar en las obras del nuevo jardín se nota la intervención de  Juan de Villanueva, que aglutina  la jardinería española, la jardinería  clásica y la  jardinería paisajista.
Las esculturas del Jardín fueron realizadas por escultores como: Michel, Arali, Joaquín Dumandré, Agreda e Isidro González Velázquez.
En 1804 se dan por terminadas las obras del Jardín con la construcción de la Casa del Labrador, obra como ya indicamos de Juan de Villanueva e Isidro González Velázquez, entre otros arquitectos.


Dejamos Aranjuez y nos trasladamos al pueblo madrileño de El Pardo para admirar la siguiente obra de Juan de Villanueva.
“La Casita del Príncipe”. Fue mandada construir por Carlos III para uso y disfrute del príncipe Carlos. El edificio está situado junto al Palacio Real de El Pardo, en una extensa finca utilizada históricamente con fines cinegéticos por la monarquía.
Juan de Villanueva proyectó en estilo neoclásico el edificio que se levantó entre los años  1784 y 1785 y que  se trata de un diseño a imitación  de las Casitas de Arriba y de Abajo construidas por el propio Villanueva en El Escorial.
Casita del Príncipe

El edificio dispone de una única planta en forma rectangular con una distribución en cinco cuerpos y  una superficie de unos 400 metros cuadrados, con dos jardines en estilo neoclásico en los lados principales.
El edificio, dispone de dos vestíbulos contiguos, que sirven como punto de partida de las dos alas longitudinales. El ala septentrional, con cuatro estancias, estaba ocupada por el príncipe y a su familia, mientras que el ala meridional con tres salas se destinaba a los invitados.
El palacete dispone de dos accesos, acceso principal en la fachada oriental consistente en un pórtico con dos columnas jónicas con el escudo del Príncipe Carlos y realizado por el escultor Pedro Michel.
El acceso de la fachada occidental es más sencillo, formado por un  vano, de  medio punto.
Ambas entradas están enfrentadas, con los vestíbulos como eje de unión,  mediante los cuales se comunican los dos jardines.
En el exterior destacan la combinación del ladrillo en los muros y el granito en la sillería  en los contornos de las ventanas y en los aleros.
Según determinados expertos, Juan de Villanueva ensayo estos materiales para la construcción del futuro edificio del Museo del Prado.
Antiguos jardines de la Casita del Príncipe, en la actualidad separados por una Avenida

En el interior,  se pueden contemplar importantes colecciones de bordados y sedas de procedencia valenciana y francesa, destacan en la decoración el mobiliario y los relojes. No podemos olvidarnos de la colección de pinturas de Antón Raphael Mengs, Lucas Jordán, y Francisco Bayeu, que pinto los frescos de la bóveda del comedor.
Durante la época  franquista, el palacete fue destinado como vivienda del Jefe de la Casa Civil de Franco.
Después de 18 años cerrado, en los comienzos del Siglo XXI se procedió a efectuar una rehabilitación general, abriéndose al  público en el año 2009.

Como residencia de la Familia Real la  gestión corresponde a Patrimonio Nacional.

Terminado nuestro recorrido por las obras de Villanueva en los alrededores de Madrid, es hora de conocer las grandes construcciones que nuestro ilustre arquitecto  realizó en la capital del Reino. 
Paseando por la Gran Vía uno puede contemplar extraordinarios edificios pero hay uno que destaca poderosamente por la perspectiva que nos ofrece, se trata del "Oratorio del Caballero de Gracia" de estilo neoclásico situado a la altura del número 17, el edificio tiene su entrada principal por la calle Caballero de Gracia número 5.
El Oratorio de Caballero de Gracia. Pertenece a la Real, Antigua y Venerable Congregación de Indignos Esclavos del Santísimo Sacramento, que más tarde se transformó en la  Asociación Eucarística del Caballero de Gracia, en la actualidad la Iglesia es regida por el Opus Dei.
Antes de entrar a describir las características del templo, creemos oportuno conocer sus orígenes.
Fachada Norte del Templo en el nº 17 de la Gran Vía
Jacobo de Grattis nacido en Módena  en 1517 y fallecido en Madrid en 1619. Nuestro protagonista, estudió en Florencia y siempre estuvo relacionado con familias de la nobleza italiana.
Bajo el reinado de Felipe II viajo a Madrid como secretario del nuncio de Su Santidad. Rápidamente se granjeó la confianza de la familia real y de la nobleza. Se dice que una de las hijas de Felipe II fue la responsable de que se concediese el título de Caballero de Gracia a Jacobo de Grattis.
Vista de la cúpula del Oratorio a través del arco del edificio anexo.
Jacobo que se dice que era un auténtico don juan, se dedicó a comprar terrenos y casas en la zona que en la actualidad ocupa la calle Caballero de Gracia. Jacobo se encaprichó de  Leonor Garcés que vivía en una de sus casas en compañía de su esposo. Como nuestro protagonista no era correspondido por Leonor,  trató de acceder a la casa con la ayuda de un sirviente de Leonor con el fin de narcotizarla, pero una voz en la oscuridad le asustó de tal manera que rodó escaleras abajo.
Jacobo, creyendo que había sido un aviso de Dios, se arrepintió de su vida pasada  haciéndose sacerdote. A partir de este momento Jacobo se dedicó a realizar obras de caridad como la construcción de la iglesia del Carmen, participo en la fundación del hospital de italianos  en la carrera de San Jerónimo, participó en la creación del Hospital de Convalecientes de San Bernardo. Fundó  con la colaboración de San Francisco Caracciolo  la institución de los Clérigos Menores en Madrid, cediéndoles algunas de sus propiedades en la calle Caballero de Gracia. Asimismo fundó  la congregación de Esclavos del Sacramento con el fin de levantar un oratorio. El primer oratorio del Caballero de Gracia se realizó con el dinero de la fortuna dejada a su muerte por Jacobo de Grattis en la mitad del Siglo XVII, pero con el paso de los años y el deterioro sufrido, fue necesario levantar un nuevo oratorio sin derribar  el viejo.
Interior del Templo
El arquitecto encargado de las obras fue Juan de Villanueva que en la década de los 80 del Siglo XVIII, presentó dos proyectos que contemplaban el primero una recomposición de la nave existente como se le había pedido, incorporando nuevas pilastras y capillas que se unirían a la nueva capilla mayor que Villanueva se proponía construir. El segundo proyecto consistía en la construcción de un nuevo templo de estructura basilical y que fue el proyecto aprobado.
El encargo fue realizado por el propio Carlos III. La obra supuso para Villanueva el primer gran encargo en construcciones de tipo religioso. El proyecto se topó con múltiples dificultades, debido a las desavenencias con la Congregación del Caballero de Gracia, a la falta de medios económicos y  a la distribución del propio solar que dificultaba enormemente la planificación del templo
Entre los años 1782 y  1795 se realizó interior del oratorio, siendo necesario que el propio Carlos III accediese a prestar parte de los fondos de la recientemente creada Real Lotería Nacional. En el año 1794 las deudas continuaban acumulándose siendo imposible continuar con las obras. En este momento surgió un  benefactor anónimo que se comprometió a sufragar los gastos con la condición de que se terminasen las obras antes de la  Octava.
Los enfrentamientos entre Villanueva y la Congregación continuaban hasta que terminaron con el despido de Villanueva por temor a que la obra no se finalizase antes de la Octava y se perdiese el importante donativo económico. A Villanueva le sustituyó el arquitecto Juan Pedro Arnal, que finalizo la construcción en el año 1795.
El proyecto de Villanueva, se puede analizar en la  documentación de la época donde se puede observar el proyecto de una iglesia basilical, con la cruz latina recortada, cúpula y ábside presbiteral. El proyecto contemplaba situar detrás del ábside una sala de juntas, la sacristía y la casa del capellán.
Cuando visitamos el templo nos encontramos con el siguiente esquema: Nave basilical, coro, crucero con su correspondiente cúpula, ábside, pasillos laterales delimitados por doce columnas de granito  con capiteles de orden corintio.  En la planta del edificio podemos observar una nave única rectangular que sumada a las dos columnas de fondo de la nave, se consigue un efecto de profundidad. Con la separación de la nave central de los pasillos laterales con columnas de granito, Villanueva consiguió crear un efecto de  basilical de tres naves.
Fachada principal en la calle Caballero de Gracia nº 5
La fachada sur de la nave tiene una cierta desviación respecto al eje longitudinal del edificio, esta desviación no es percibida por la mayoría de los visitantes debido al nártex que precede a la nave central.
El interior del templo destaca poderosamente la luminosidad natural, dando sensación de amplitud, efecto conseguido por medio de la cúpula sobre tambor que nos crea el efecto de un crucero que amplia visualmente el espacio.
Como en la mayoría de sus construcciones, Villanueva utilizó la combinación de ladrillos y cantería. La cúpula fue recubierta con piezas de plomo. En la cúpula, Villanueva usó plomo, aproximadamente 8000 kilogramos y cuyo coste fue sufragado por el propio  Carlos III.
La decoración interior como edificio neoclásico es bastante sobria, en lugar de retablo mayor, el templo dispone de una  vidriera de la Casa Maumejean, con el tema central de  la Última Cena.
Sobre los muros de la nave, podemos contemplar grandes cuadros pintados en la época de construcción del edificio por artistas como: José Camarón, José Beratón o Zacarías González Velázquez, autor de los frescos de la cúpula.
El Oratorio anterior al año 1916.

Destacaremos  la imagen del Santísimo Cristo de la Agonía, realizada en el siglo XVII, considerada una de las mejores tallas del Cristo en la Cruz.
Tras una reja acristalada en la zona del nártex, nos encontramos con la talla de la Virgen del Socorro, obra realizada por Francisco Elías en el año  1825. También podemos contemplar una talla  del Cristo de la Agonía, obra maestra de la imaginería barroca española, realizada por Juan Sánchez Barba.
En el interior del templo, se encuentra la sepultura del Caballero de Gracia  Jacobo de Grattis.
Ya conocemos el interior del templo y es el momento de admirar las dos fachadas del Oratorio. Comenzaremos por la facha principal con acceso por la calle de Caballero de Gracia número 5. Fue proyectada por Villanueva pero no pudo construirse hasta el año 1830 con algunos cambios respecto al proyecto original. La dirección de la obra fue responsabilidad de Custodio Teodoro Moreno. Dos columnas jónicas flanquean el acceso al templo, en ambos lados de la entrada se encuentran dos sencillas hornacinas, la entrada se remata con un  frontón clásico roto para dejar hueco a un ventanal de arco. De la decoración original de Villanueva, se conserva un relieve en piedra reproduciendo la Cena de Leonardo da Vinci.
La fachada norte quedó muy condicionada por la construcción de la Gran Vía entre los años 1911 y 1916, siendo necesario derribar la casa de capellanes, la sacristía y la sala de juntas, asimismo, fue necesario recortar el ábside, las obras fueron realizadas por el arquitecto Carlos de Luque López.
Entre los años 1989 y 1991, Javier Feduchi Benlliure rehízo la fachada construyendo un gran arco sobre el ábside permitiendo contemplar el exterior de la cúpula. El gran arco se integra perfectamente en los edificios colindantes creando un espacio mágico de gran perfección.
Ya en el año 2003, Fernando Chueca Goitia, realizó la rehabilitación de luces, cuadros y vidriera del presbiterio.



"Real Jardín Botánico de Madrid". Debemos remontarnos al S.XVIII para encontrar el origen del Jardín Botánico de Madrid. El Boticario Mayor de Felipe V, Luis Riqueur, creó un jardín botánico en el Soto de Migas Calientes, junto al camino de El Pardo con el fin de utilizar las plantas medicinales. A la muerte de Felipe V, su hijo y sucesor Fernando VI, por Real Orden, el 17 de Octubre de 1755, ordenó la creación del Jardín Botánico de la Corte. El Jardín incrementó su colección con las plantas aportadas por el botánico José Quer conseguidas por sus continuos viajes por la Península Ibérica, parte de Europa especialmente Italia y Norte de Africa. Durante los viajes con el ejército y con la colaboración de Juan Minuart, boticario Mayor del Ejército, consiguió reunir un gran número de plantas y simientes, que incrementaron notablemente el Jardín Botánico.
Busto de Carlos III en el Jardín Botánico

Se trataba del primer jardín botánico de Madrid. Se encontraba situado en el lugar que hoy ocupan los Viveros de la Villa. En nombre procede de un mesón que hubo en el lugar y cuyo plato  típico eran las migas calientes.
Fue abierto al público en el año 1755 y en un principio contaba con 650 especies de plantas. Con el tiempo llegó a contar con más de  2000 plantas.
Fernando VI, falleció en el año 1759 y su heredero Carlos III en su continuo afán de mejorar la ciudad propició que en año 1774 comenzara a gestarse el nuevo Real Jardín Botánico, bajo la dirección del científico Casimiro Gómez Ortega y  arquitecto real Francesco Sabatini. Carlos III en el año 1777, ordena el traslado del botánico a su emplazamiento actual en el Paseo del Prado. El Jardín Botánico fue inaugurado en el año 1781.
Arboles singulares en el Jardín Botánico

El primer ministro de Carlos III, Conde de Floridablanca, se encargó personalmente del  traslado del Jardín  junto a la Estación de Atocha. No debemos olvidar las iniciativas que Carlos III puso en marcha para embellecer la zona con la creación del Salón del Prado, y el apoyo a las ciencias y las artes, con la creación del Gabinete de la Historia Natural, que con el tiempo se convertiría en el actual Museo del Prado, la creación del Observatorio Astronómico y el Real Jardín Botánico.
Entrada Jardín Botánico

El primer proyecto para el nuevo botánico fue realizado por el arquitecto Francisco Sabatini, que en el año  1778 presentó una solución en estilo tardobarroco, pero fue rechazada por su elevado coste, por el sistema de  aporte de agua por medio de caballerías y por no adaptarse a las necesidades de un jardín científico, no obstante, Sabatini proyecto los límites del jardín en forma hexagonal, diseñando la elegante verja que rodea el Jardín. La  verja de hierro  fue fabricada en Tolosa quedando asentada sobre piedra de granito obra del cantero José de Muñoz. Sabatini también construyó  la Puerta Real en el Paseo del Prado con un diseño de corte clásico con columnas dóricas y frontón.
Entre 1785 y 1789 Juan de Villanueva que se había incorporado como arquitecto real, realizó un segundo y definitivo proyecto, más acorde a la función científica y docente que debía tener el jardín.
Entrada por el Paseo del Prado, destinada a la realeza

En los primeros años del nuevo Jardín Botánico se diseñaron las tres terrazas escalonadas, ordenándose las plantas según el método de Linneo, uno de los botánicos más importantes de la Historia. Carlos Linneo nació en Suecia el 23 de mayo de 1707, falleciendo en Upsala Suecia, el 10 de enero de 1778, fue  científico, naturalista, botánico y zoólogo, se le reconoce como uno de los padres de la ecología.
Juan de Villanueva, diseñó la puerta situada en la Plaza de Murillo frente al Museo del Prado que se inauguró en el año 1789, esta puerta es la utilizada para el acceso de los visitantes, reservándose la Puerta del Paseo del Prado para las visitas reales.
Verja del Jardín Botánico en el Paseo del Prado

La Puerta de Villanueva consta de tres partes. En el centro destacan las dos columnas toscanas, que dividen el vano en tres espacios y que es utilizado para el paso de los visitantes. En los extremos se sitúan dos pequeños cuartos con arcos de medio punto, antiguamente ocupados por los vigilantes y que en la actualidad se utilizan como taquillas y punto de venta de diversos artículos.
El Jardín inaugurado en el año 1791, ocupaba una superficie de 10 hectáreas distribuidas en tres niveles o terrazas adaptadas  a la orografía del terreno y dispuestas en forma de cuarteles cuadrados, siguiendo un trazado octogonal rematados en las esquinas con fuentes circulares. Las terrazas inferiores denominadas Terraza de los Cuadros y Terraza de las Escuelas Botánicas,  permanecen como fueron construidas, mientras que la superior denominada Terraza del Plano de la Flor, fue remodelada en el siglo XIX.
Paseo de las Fuentes

El Jardín Botánico disponía de estufas y  semilleros, pero el elemento que más destaca es el invernadero creado en la terraza superior llamado Pabellón Villanueva. Juan de Villanueva diseñó un edificio con criterios muy estéticos, sin tener en cuenta los puramente científicos, por cuyo motivo desde principios del siglo XIX se destinó a acoger la biblioteca, herbarios y las aulas necesarias para las cátedras de botánica y de agricultura.
La Guerra de la Independencia perjudicó seriamente al Botánico que quedó en estado de semiabandono durante algunos años.
Parrales en el Botánico

En el año 1857, con Mariano de la Paz Graells como director del Botánico, se realizaron grandes reformas, creando un nuevo invernadero que lleva el nombre del Director. También en esta época se montó  un zoológico, en el Botánico, pero unos años más tarde, se trasladará al Retiro, todos conocíamos el Zoológico como La Casa de Fieras.
En 1882 El Botánico pierde dos hectáreas, las correspondientes a la actual Cuesta de Moyano y parte de los terrenos que ocupa el Ministerio de Agricultura frente a la Estación de Atocha. En 1886,  un ciclón derribó 564 árboles entre los que se encontraban algunos ejemplares de  gran valor.
Palacio de Villanueva

En el año 1939, el Real Jardín Botánico pasa a depender del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y en 1942, es declarado Jardín Artístico.
Con el fin de acometer obras de remodelación, en el año 1974, se cerró al público. Se mantuvo cerrado hasta el año 1981, dos años después de inauguró el nuevo invernadero.
Las obras de remodelación fueron encargadas al arquitecto Antonio Fernández Alba que acometió la reforma del Pabellón Villanueva y al arquitecto Guillermo Sánchez Gil junto al paisajista Leandro Silva Delgado que se encargaron de devolver a los jardines al trazado original de Villanueva.
Describir el Jardín Botánico, sería muy laborioso, por cuyo motivo nos limitaremos a dar algunas pautas para información general.
Se calcula que el Botánico dispone de unas 5000 especies de plantas y árboles procedentes de todo el planeta.
Colección de Bonsáis cedidos por el expresidente Felipe González

En la terraza inferior denominada Terraza de los Cuadros, podemos localizar las plantas medicinales, aromáticas, plantas de huerta, rosales y ornamentales entre otras, sin olvidarnos de los frutales. Las plantas se encuentran dentro de unos espacios geométricos realizados con plantas de boj, también podemos localizar pequeñas fuentes distribuidas estratégicamente.
En la Terraza de las Escuelas Botánicas más pequeña,  podemos localizar hasta doce fuentes y en su recorrido podemos realizar un estudio por el reino vegetal desde las plantas más primitivas hasta las más evolucionadas. contiene.
Espectacular  Bonsái

Terraza del Plano de la Flor, es más reducida que las anteriores,  dividida en figuras o arriates curvilíneos, que se encuentran delimitados por setos de durillo, una glorieta central y cuatro glorietas alrededor de la central jalonan la Terraza de la Flor, en la glorieta central se encuentra un pequeño estanque y un busto de Carlos Linneo. La terraza dispone de un gran número de árboles y arbustos y en su límite este, se encuentra el  Pabellón Villanueva, construido para dedicarlo a invernadero en el año 1781, en la actualidad el pabellón se dedica a eventos sociales y galería de exposiciones temporales. En el contorno de la terraza podemos contemplar un gran número de parrales colocados sobre estructuras de hierro forjado que fueron construidos en el año 1786
En el lado norte de la terraza se encuentra el invernadero construido por Mariano de la Paz Graells, con múltiples plantas tropicales, briofitas y acuáticas, justo al lado, se encuentra el invernadero de exhibición  dividido en  tres ambientes de diferentes temperaturas y humedad como los climas desértico, tropical y templado.
En el año 2005, se realizó una pequeña ampliación del Botánico con la construcción de una cuarta terraza denominada Terraza de los Laureles y situada en la parte de atrás del pabellón de Villanueva.
Busto de Carlos Linneo en el Jardín Botánico

La terraza se utiliza para exponer colecciones especiales de plantas, destacando la colección de bonsáis cedida por el expresidente Felipe González.
En el año 2007, se llevó a cabo el saneamiento del Pabellón de Villanueva, finalizando las obras un año después.
En el Botánico y como reconocimiento a las personas que colaboraron de una forma especial, podemos contemplar las estatuas de José Quer, Carlos Linneo, Simón de Rojas Clemente, Mariano Lagasca, Antonio José  Cavanilles y el rey Carlos III.
En el Real Jardín Botánico, se encuentra el mayor herbario de España con cerca de un millón de pliegos recogidos desde el Siglo XVIII, asimismo el Botánico dispone de una Biblioteca que ha ido evolucionando con el transcurrir del tiempo, así en el año 1871 disponía de unas 151 obras, con el tiempo se le añadieron las colecciones de José Quer, Antonio José Cavanilles, Simón de Rojas Clemente y Mariano Lagasca entre otros. En la actualidad el Botánico dispone de unos 30000 libros, 2500 mapas, 3000 títulos de microfichas y un sinfín de folletos y publicaciones.

El Real Jardín Botánico dispone de un Banco de Germoplasma destinado a la conservación de semillas, esquejes, tubérculos y todas las formas de reproducción de las plantas. 


Frente al Real Jardín Botánico, en el mismo Paseo del Prado se encuentra el edificio del "Museo del Prado", posiblemente la obra maestra de Juan de Villanueva. Antes de adentrarnos en la obra de Villanueva, es conveniente recordar los antecedentes del Museo.
El gran pintor Velázquez, en el año 1651 trabajó en la decoración de algunas estancias del monasterio de El Escorial, con el fin de exponer algunas de  las obras de la colección real a los visitantes extranjeros que venían a España. Podríamos decir que fue la primera idea de un museo en España.
Museo del Prado fachada Norte

Será en el reinado de Fernando VI con el apoyo de su esposa Bárbara de Braganza cuando se ponga en marcha la construcción de un museo de las artes, pero un año después en  1758 fallece Bárbara de Braganza y Fernando VI entra en una profunda depresión falleciendo el año 1759.
El hermano y sucesor de Fernando VI, Carlos III, abandona la idea del museo de las artes inclinándose por la construcción de un museo dedicado a las ciencias naturales. Para la puesta en marcha del mismo, Carlos III, encarga el proyecto al arquitecto real Juan de Villanueva, que inicia los trabajos en 1786. El edificio quedo concluido durante el reinado de Carlos IV (1788-1808). Carlos IV, volvió a retomar la idea de Fernando VI para dedicar el edificio a museo de las artes, pero todos estos proyectos quedaron temporalmente abandonados como consecuencia de la Guerra de la Independencia.
José Bonaparte, firmó por decreto en 1809  la creación del actual Museo del Prado con el nombre de Museo Josefino.
Entrada al Museo fachada Este o de Goya

Con el fin de la ocupación francesa y la llegada al poder de Fernando VII en 1814 y alentado por su esposa Isabel de Braganza se relanza la idea del Museo Real de Pintura y Escultura en el edificio del paseo del Prado. Debido al deterioro sufrido por el edificio durante la ocupación francesa, el propio Fernando VII aportó dinero para la rehabilitación del edificio.
El Museo Nacional del Prado, fue  inaugurado en el año 1819, con las colecciones de los Reyes de España, como consecuencia de la desamortización de Mendizábal 1835-1836, se incorporan al museo las obras del Museo de la Trinidad procedentes de instituciones religiosas y en la mitad del Siglo XIX año 1872, se incorporan las obras del Museo de Arte Moderno.
Fachada Este del Museo año 1878.

El edificio se convirtió en la obra maestra de  Villanueva alcanzando la culminación del Neoclasicismo Español, pero con el transcurso del tiempo y la muerte de Villanueva en el año 1811 sucediéndole su discípulo Antonio López Aguado fue cambiando su fisonomía inicial.
El edificio fue concebido como tres cuerpos o edificios autónomos no solo en su utilización interior, sino en su fisonomía exterior y con accesos diferentes. A  la zona central del conjunto, se accede por un pórtico con seis columnas toscanas con un ático cuadrangular en su parte superior. A la entrada se encuentra la estatua de Velázquez que da nombre a la misma puerta. La puerta con acceso por el Paseo del Prado, fue la puerta principal en los orígenes del edificio.
Esculturas y medallones en la fachada principal del Paseo del Prado

El espacio central, queda unido con los espacios cúbicos de los extremos a través de dos alas longitudinales, quedando integrado todo el conjunto por cinco células independientes.
El pabellón sur de construcción palaciega emplea el orden corintio y se articula en torno a un patio cuadrado y una estructura circular. La fachada  está compuesta de dos plantas, en la planta inferior  se localiza una gran puerta con vano adintelado, en la planta superior destaca una logia formada por seis columnas de orden corintio sosteniendo un entablamento. Frente a la puerta de entrada se sitúa la estatua de Murillo, por cuyo motivo la puerta sur lleva el nombre del pintor.
Entrada del Museo por la Plaza de Murillo

El pabellón norte está organizado entorno a una rotonda y una estructura cuadrada, la fachada se compone de un pórtico jónico sosteniendo un entablamento, en la actualidad la fachada descrita pertenece a la segunda planta ya que en el edifico original, la primera planta quedaba bajo el terreno accediéndose a la puerta de entrada a través de una rampa.
En una de las remodelaciones efectuadas en el Museo del Prado, se realizó el allanamiento del terreno quedando al descubierto la primera planta, siendo necesario construir una escalera para acceder a la segunda. Frente a la puerta norte, se encuentra una estatua de Goya que da nombre a la puerta.
Entrada principal del Museo con la figura de Velázquez en primer término

Las salas centrales del edificio son abovedadas, destacaremos la rotonda norte constituida por ocho columnas de orden dórico  y cubierta de casetón.
En el exterior en la fachada del Paseo del Prado, podemos observar dos plantas en las salas longitudinales con una logia adintelada en la planta superior y una arquería ciega en la planta inferior alternando los arcos con hornacinas cuadrangulares con estatuas y maceteros. Sobre las hornacinas podemos contemplar unos medallones con las efigies de grandes escultores, arquitectos y pintores.
Como materiales de construcción podemos contemplar la alternancia entre la piedra de granito, el ladrillo y la piedra blanca característicos de los edificios de Villanueva.
Vieja estampa para el recuerdo, Plaza de Neptuno con el Museo del Prado al fondo

En el proyecto original de Villanueva, la planta superior se diseña como museo de historia natural, la planta inferior se ubicaría la academia de ciencias, y la zona central como sala de juntas para los académicos, la entrada al Museo se realizaría por la puerta este, actual Goya, la entrada a la Academia de Ciencias se realizaría por la puerta oeste actual Murillo y la puerta de Velázquez se utilizaría como acceso a la gran sala de juntas.
El edificio del Museo del Prado se construyó en paralelo al Paseo del Prado para darle más belleza al propio Paseo, que en sus orígenes se denominaba Salón del Prado. El edifico que podemos admirar en la actualidad si bien conserva las características de Villanueva, ha tenido bastantes reformas a lo largo de su historia con no menos de 20 arquitectos que han intervenido.
Año 1930,  Puerta de Goya y los Jerónimos al fondo

Entre las reformas más importantes efectuadas en el Museo destacaremos las realizadas por Narciso Pascual y Colomer, que diseñó la basílica y el ábside del cuerpo central en el año 1853,  Francisco Jareño, niveló los terrenos situados en la fachada norte construyendo la escalera de acceso a la puerta superior en la década de los 80 del Siglo XIX, Fernando Arbós  añadió una nueva crujía en la fachada este a cada lado del ábside durante los años 1911-1913, que fue continuada a su fallecimiento por Amós Salvador, Pedro Muguruza, remodeló la Galería Central y construyó una nueva escalera en la puerta este o de Goya entre los años  1943-1946. La construcción de la nueva escalera no fue del agrado de todos, ya que terminaba con la monumental escalera de Pedro Jareño, Fernando Chueca Goitia añadió  dieciséis nuevas salas en la fachada oriental realizada al mitad del Siglo XX.            En 1971, se incorpora al Museo del Prado el Casón del Buen Retiro y por último, la gran ampliación entre los años 2001-2007 por parte de Rafael Moneo.
El Cubo de Moneo junto a los Jerónimos, última ampliación del Museo del Prado

Con el  destronamiento de la reina Isabel II  en 1868, el Museo Real pasó a ser nacional, con el nombre de Museo Nacional de Pintura y Escultura. Por Real Decreto de 14 de Mayo de 1920, pasó a denominarse  Museo Nacional del Prado.
Una gran parte de las obras maestras del Prado tuvieron que ser trasladadas durante la Guerra Civil a Valencia y Cataluña hasta llegar a Ginebra. Concluida la Guerra Civil los cuadros fueron reintegrados al Museo del Prado.
No es objeto de este trabajo describir las obras de arte que atesora el Museo del Prado, que dejamos para trabajos posteriores, no obstante, recordaremos el inventario del Museo del año 2012 para que nos hagamos una idea de la importancia del mismo:
7.825 pinturas, 5493 grabados, 1101 piezas de artes decorativas, 8.637 dibujos, 34 matrices de estampación, 932 esculturas y 154 fragmentos de escultura, 38 armas y armaduras, 2.155 medallas y monedas, 155 mapas y 981 fotografías.


En su afán por mejorar la imagen de Madrid, Carlos III potenció obras como  el Museo del Prado, el Real Jardín Botánico y el "Observatorio Astronómico" todas ellas en el entorno del Salón del Prado.
España históricamente ha sido un país de navegantes debido fundamentalmente a las posesiones en ultramar que hizo necesario el conocimiento astronómico y su uso en la navegación.
Ermita y cerrillo de San Blás según Pedro Texeira año 1656

El humanista, ingeniero naval y científico Jorge Juan y Santacilia, fue capaz de medir la longitud del meridiano terrestre demostrando que la Tierra está achatada en los polos. Reformó el modelo naval español y el sistema de navegación convirtiéndolo en una ciencia.
A petición de Jorge Juan se construyó el Observatorio Astronómico de la Marina en el sur de España,  fundado en el año 1753 para mejorar la navegación.
El propio Jorge Juan solicitó al rey Carlos III la construcción del "Real Observatorio Astronómico de Madrid", para el estudio de la astronomía independientemente de la navegación.  Carlos III  envió a Europa al matemático Salvador Jiménez Coronado para recabar información de los observatorios instalados en Europa. La construcción del edificio fue encargada al arquitecto madrileño Juan de Villanueva, comenzando las obras en el año 1790 ya bajo el reinado de Carlos IV. Para su edificación, se eligió el llamado Cerrillo de San Blas, una pequeña colina en un extremo del actual Parque del Retiro y junto a la Estación de Atocha.
Observatorio en el cerro de San Blás

Para facilitar los accesos al edificio del Observatorio, fue necesario derribar la antigua Ermita de San Blas, de cuya existencia da testimonio Pedro Texeira en su plano de Madrid de 1654.
El origen de la ermita se remonta al año 1587, cuando la reina Mariana de Austria, cede una reliquia de San Blas al madrileño Luis de Paredes Paz para el Patronato y Capilla. La Villa de Madrid, cedió unos terrenos a Luis de Paredes para la construcción de una ermita en honor de San Blas, además de los terrenos, el Consistorio de Madrid aporto veinte ducados para la construcción de la misma.
Las obras fueron realizadas por el maestro de obras Juan de Aguilar. La ermita se abre al culto con una procesión encabezada por el Consistorio y el Arzobispo de Toledo, don Gaspar de Quiroga el 3 de abril de 1588.
Edificio principal del Observatorio

Debido  a  la orografía del terreno, fue necesario realizar desmontes para el acceso a la colina mediante caminos y escalinatas de piedra, desaparecidas en la actualidad.
La construcción del edificio avanzo a buen ritmo durante los dos primeros años, 1790-1792, pero con la destitución del ministro José Moñino y Redondo, I conde de Floridablanca y durante el breve  gobierno de Aranda y los primeros años de Manuel Godoy  las obras se paralizaron casi por completo.
En el año 1796 Juan de Villanueva solicita 300.000 reales para acabar la obra y que le fueron denegadas. Otros problemas acuciaban al gobierno como los problemas con los ingleses que desembocaron en la Batalla de Trafalgar y la posterior invasión francesa en el año 1808. Con la paralización de las obras del Observatorio, fue necesario acondicionar una nave en el llamado Altillo de San Pablo para albergar de manera provisional los instrumentos científicos que se poseía. En el año 1795, el catedrático José Garriga comenzó las actividades relacionadas con la Meteorología, la Astronomía, la Geofísica, la Geodesia y la Cartografía. El Observatorio comenzó a funcionar con un telescopio reflector con un espejo de 60 centímetros de diámetro encargado a William Herschel.
Vista aérea del Observatorio según Google

Los problemas del Observatorio continuaron durante la  Guerra de la Independencia, los franceses se instalarán en el Cerro de San Blas, destruyendo las dependencias del Observatorio de Villanueva, para utilizarlo como polvorín y almacén de armas. Antes de finalizar la guerra, en el año en 1812, José Bonaparte encargó al arquitecto Silvestre Pérez la rehabilitación del edificio, pero con la expulsión de los franceses, Silvestre Pérez no pudo acabar la reconstrucción.
Telescopio Herschel

Juan de Villanueva planificó  un edificio con planta de cruz griega cuya entrada principal sería un pórtico formado por diez columnas corintias, llamando poderosamente la atención la parte superior con cuatro garitas y  rematada por un extraordinario  templete  con columnas jónicas. El interior se destinó a salas de observación, colocación de instrumentos, oficinas y gabinetes, por cuyo motivo el diseño es de líneas sencillas. Destacar la gran rotonda de la sala central  encargada de dar continuidad al resto de dependencias.
A la rotonda central se accede por el pórtico de la fachada principal y el zaguán de la entrada posterior.

Péndulo de Foucault

Después de años de abandono, en el año 1841, se toma la decisión de que el Observatorio se destine sólo al estudio meteorológico. Será durante los años 1845-1849, cuando se realice la restauración y finalización de las obras que serían llevadas a cabo por Narciso Pascual y Colomer, que cerró el templete con una estructura de hierro y cristal. En 1854, bajo la dirección del arquitecto Antonio Aguilar se instala el meridiano Repsold y en 1858 el anteojo ecuatorial Mertz, iniciándose una nueva etapa de trabajos astronómicos, geodésicos y meteorológicos. La terminación definitiva del Observatorio tuvo lugar en el año 1874.
En 1904 el Observatorio queda integrado en el Instituto Geográfico Nacional, que había sido creado en el año 1870.
Círculo Meridiano

En la actualidad, el edificio de Juan de Villanueva  es utilizado como Museo de la astronomía, donde podemos contemplar elementos como: Un Péndulo de Foucault, instalado en el año 1990. La esfera de acero, pesa  unos 100 kilos colgando de un cable de 15 metros de altura. El Péndulo de Foucault, creado por Jean Bernard León Foucault, sirvió para comprobar, el movimiento de rotación de la Tierra en el año 1851.
En el museo podemos observar dos telescopios del astrónomo alemán William Herschel. Del primer telescopio instalado en el Observatorio en el año 1796  y fabricado también por el propio William Herschel, solo queda el espejo de 60 centímetros de diámetro.
En la  Sala del Círculo Meridiano, podemos contemplar el instrumento denominado Circulo Meridiano, construido por el astrónomo alemán Johann Georg Repsold en 1853, con el fin de  medir la posición de los astros y fijar la hora.
En el espacio ideado por Villanueva para guardar los instrumentos para la realización de las mediciones meteorológicas, se encuentra la Biblioteca del Observatorio. En la Biblioteca se custodia  una gran  colección de libros, algunos del Siglo XVI.
En el complejo del Cerrillo de San Blas, se construyeron otra serie de edificios para completar el Observatorio:
El Edificio denominado el Gran Ecuatorial, fue construido en el año  1855, por el arquitecto José Aguilar y Vela, con destino a ser utilizado como vivienda de los astrónomos, también disponía de una torre giratoria donde se instaló el anteojo dotado de montura ecuatorial de Merz. Al quedarse anticuado, en el año 1922, se sustituyó por uno de la casa Grubb.
Observatorio Astronómico año 1928

El Edificio del Astrógrafo debe su nombre por haber albergado en su interior un astrógrafo, desde su cúpula se realizaron observaciones de asteroides.
En el año 2005 se construyó la Sala de Ciencias de la Tierra y del Universo que fue llevada a cabo por el arquitecto Antonio Fernández Alba e inaugurada en el año 2010. En su interior podemos contemplar una valiosa colección de instrumentos utilizados por el Real Observatorio y por el Instituto Geográfico Nacional durante los  siglos XIX y XX para el estudio de las ramas de la Astronomía, la Cartografía, la Geodesia y la Geofísica.

Por iniciativa  del físico Jesús Gómez, subdirector general de Astronomía, Geodesia y Geofísica del IGN, se lleva a cabo la reconstrucción del Telescopio de Herschel, la estructura de madera fue realizada por el constructor de barcos Francisco Mendieta, en su astillero de Bermeo, la reconstrucción finalizó en el año 2004. 


"La Real Academia de la Historia"  es una institución encargada del estudio de la Historia de España, desde la antigüedad hasta nuestros días, recogiendo la evolución en los más diversos campos: Letras, ciencia, artes, política y militar, en definitiva se hace un recorrido por la cultura de los pueblos españoles.
La historia de la Academia, comenzó en el año 1735 cuando un grupo de amigos y amantes de la literatura se reunían para intercalar conocimientos históricos. Este grupo de amigos, se dirigió al rey  Felipe V para solicitar su autorización y protección para continuar los estudios.
Edificio de la Real Academia de la Historia

Felipe V accedió a la petición y con fecha 17 de Junio de 1738 firmó la Real Célula por la que se creaba la Real Academia de la Historia.
Las primeras reuniones de la Academia se realizaron Biblioteca del Palacio Real y posteriormente en la Casa de la Panadería en la Plaza Mayor. Como consecuencia de la desamortización de Mendizábal  y por Real Orden de 23 de julio de 1837, la Real Academia de la Historia recibió la orden de trasladarse al  edificio del Nuevo Rezado, situado en el número 21 de la calle del León, en el actual Barrio de las Letras. El traslado se demoró hasta el año 1874, después de diversas reformas efectuadas por el arquitecto Eduardo Saavedra entre 1871 y 1874.

Ya conocemos los comienzos de la Real Academia, pero lo que nos interesa es continuar con nuestro arquitecto. El edificio situado en la calle del León número 21, fue encargada su construcción al arquitecto  Juan de Villanueva en el año 1788 con el fin de albergar la sede de la Casa de Nuevo Rezado de los monjes jerónimos de El Escorial.
El nombre de la casa fue debido a la función para la que se construyó, depósito o biblioteca de los libros de rezo, cuyo privilegio para la venta de los mismos la tenían los monjes del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.
Portada de la Real Academia

El edificio se construyó en estilo neoclásico, sin ornamentación y con unas proporciones bastante considerables con gran solidad y materiales de primera calidad. Se puede considerar un gran  cubo de fábrica con piso bajo,  principal y segunda planta. Los muros de la fachada son de ladrillo visto y las jambas de los huecos de ventanas de granito. En la fachada principal destaca la portada con balcón y adornada con  un escudo representando a la parrilla de San Lorenzo.
Las jambas y el dintel de la puerta principal tuvieron que ser trasladadas hasta el edificio por carretones tirados por veintiocho pares de bueyes.
En el interior no existen vigas, sustentándose los pisos por medio de bóvedas de ladrillo. Como norma habitual, Juan de Villanueva no era partidario de utilizar madera en sus construcciones por el riesgo de incendio que conllevaba, especialmente en este tipo de edificios con gran almacenamiento de libros.
Al edificio original se le anexionaron el antiguo palacio  del Marqués de Molins y una casa de la calle de las Huertas, quedando delimitado el edificio por las calles León, Huertas, Amor de Dios y Santa María.
Real Academia de la História

El Marqués de Molins, don Mariano Roca de Togores, fue ministro con Narváez, participo en la restauración de la monarquía a favor de Alfonso XII, siendo asimismo embajador en la Santa Sede y Francia. Su afición a la escritura le llevó a ser director de la Real Academia Española, por lo tanto no es de extrañar que cediera su palacio a la Real Academia.
El edificio sufrió una gran transformación durante los años 1974-1976 para adaptarlo a las exigencias de la Real Academia, se respetó su fachada en la que destaca la portada de granito con el balcón principal donde se pueden contemplar las armas del Marques de Molins. En el interior se conserva la escalera de honor y el salón de columnas amabas realizadas en mármol. El arquitecto encargado de las obras fue Fernando Chueca Goitia.
Para terminar nuestro recorrido, como ya hemos hecho en otras ocasiones, traemos a estas páginas una breve descripción del gran Mesonero Romanos cuando habla de la zona:


“Entre la calle de San Juan y la del León hasta la del Calle del Prado está la parte más interesante del distrito por su caserío, y también por los recuerdos históricos y literarios que a él van unidos. Empezando a recorrerle por la calle del León, que le limita en su parte alta, y que (sea dicho de paso) es una de las más rectas y elegantes de Madrid, hallamos en ella un caserío nuevo, levantado de pocos años a esta parte, y un bello y suntuoso edificio, titulado el Nuevo Rezado, que es el principal ornamento de dicha calle, y fue obra, según creemos, del célebre arquitecto Villanueva, en los últimos años del siglo pasado; perteneció a los monjes jerónimos del Escorial, que tenían el privilegio de la impresión de los libros del rezo divino, y hoy al Real Patrimonio, que le cedió después para habitación del Patriarca de las Indias, y últimamente para colocar en ella la Academia de la Historia y su preciosa biblioteca. Frente de él, con entrada por la calle de las Huertas, hay otro gracioso edificio, también moderno,  construido para las juntas y oficinas del Honrado Concejo de la Mesta, a que hoy ha sustituido la Asociación general de ganaderos del reino”.



El denominado "Túnel de Bonaparte", se encuentra en los jardines del Campo del Moro y en su origen conectaba el Palacio Real con la Casa Palacio de los Vargas en la Casa de Campo.  
Será en el año 1810 cuando José Bonaparte nombrado rey de España por su hermano Napoleón Bonaparte, encargue a Juan de Villanueva la construcción de un túnel que permitiera conectar  el Palacio Real con la Casa de los Vargas.
Paseo dentro de los Jardines del Campo del Moro

Villanueva construyó un túnel por debajo de la  actual avenida de la Virgen del Puerto antiguamente denominado camino Viejo de Castilla. La idea del túnel era evitar que José Bonaparte, se expusiera a la ira de los madrileños en su recorrido desde su residencia habitual la Casa de los Vargas, hasta el Palacio Real donde se realizaban los actos oficiales. Para su construcción en estilo neoclásico, Villanueva utilizó el ladrillo y granito para realizar la bóveda del túnel.
Entrada al túnel, dentro de los Jardines del Campo del Moro

Durante su construcción en el año 1811, fallece Juan de Villanueva, haciéndose cargo de las obras su alumno Isidro González, años después bajo el reinado de Fernando VII, el propio Isidro González construye en el año 1816 el puente del Rey para que las personas de la realeza pudieran cruzar el Manzanares.
Antes de levantarse el puente, el río se salvaba con un viaducto provisional que permitía cruzar las antiguas lavanderías y el cauce del río.
En el año 1891 el túnel fue remodelado instalando rocalla en sustitución del ladrillo con el fin de conseguir un efecto de gruta. El arquitecto Enrique Repullés, fue el encargado de realizar la reforma.
Interior del túnel, dentro de la jornada de puertas abiertas

Juan de Villanueva, también diseño la puerta de entrada a la Casa de los Vargas y que se conserva en parte aunque con modificaciones realizadas con el transcurrir de los años
La Puerta del Rey fue construida en 1812, un año después de la muerte de Villanueva, por cuyo motivo será su discípulo Isidro González quien lleve a cabo la construcción bajo los planos diseñados por el propio Juan de Villanueva.
La Puerta original se encontraba muy próxima al Puente del Rey, formando entre ambas construcciones un  conjunto monumental. Las columnas que conformaban la puerta estaban montadas formando un semicírculo.
Salida del túnel antes de Madrid Río foto de Ángela Souto

En 1933, el Puente del Rey pasa de los 9 metros de ancho original hasta los 25 metros, y la Puerta del Rey es desmontada para colocarla junto a la Casa de Campo, alejándola cerca de 30 metros de su posición original junto al puente. La modificación se realizó para facilitar el acceso de los madrileños a la Casa de Campo. La puerta del Rey se monta en disposición lineal y se le añaden dos nuevas columnas procedentes del Puente del Rey y se colocaron dos garitas a ambos lados.
Salida actual del túnel a Madrid Río

Con la construcción de los túneles de la M-30, se modificó el túnel de Villanueva bajo el paseo de la Virgen del Puerto, desapareciendo toda la ornamentación de Repulles.
La Puerta del Rey volvió a montarse en su posición original junto al Puente del Rey. En la actualidad el túnel de Villanueva se encuentra cerrado, sin conocerse la fecha de su posible apertura.
Puente del Rey sólo peatonal


Entrada a la Casa de Campo por el Puente del Rey 

Seguramente en algún momento de nuestra vida hemos  oído hablar del Corral de la Pacheca. En el solar que hoy ocupa el Teatro Español ya se llevaban a cabo actuaciones teatrales a mediados del siglo XVI. El Corral de la Pacheca, era propiedad de Isabel Pacheco que alquilaba el espacio a las Cofradías de la Soledad y de la Pasión, que por medio de las obras de teatro  sufragaban los gastos ocasionados por los hospitales de la Villa de Madrid.
En 1565, Felipe II y el Consejo de Castilla otorgaron el permiso para la creación de la Cofradía de la Sagrada Pasión cuyo fin era representar comedias y dedicar un porcentaje de la recaudación (la sisa) para fines caritativos.
Corrales de la  Pacheca y  del Príncipe

En 1567 se fundó la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad. Ambas Cofradías rivalizaban por la explotación de los corrales.
En 1579 la Cofradías llegan a un acuerdo y compran el corral de la calle de la Cruz (futuro Teatro de la Cruz) y poco después en 1580, la Cofradía de la Pasión y de la Soledad, adquiere el Corral de la Pacheca, compró dos casas anexas  pertenecientes al doctor Álava de Ibarra, médico de Felipe II y al dramaturgo don Rodrigo de Herrera.
En este espacio se levantó el nuevo teatro denominado Corral del Príncipe, que comenzaría las representaciones  al público el 21 de septiembre de 1583.
En el año 1600 se levanta una planta más, y entre los años 1627 y 1636, se levantan dos nuevas plantas incorporando lo que en el futuro sería los palcos. Disponía de unas 320 entradas de asiento y más de cien asientos especiales  para nobles, curas y autoridades que se ubicaban en los aposentos que más tarde se convertirían en palcos. Como techado, el Corral del Príncipe disponía de una  lona que se podía retirar a voluntad.
A partir de 1627  el  Municipio de Madrid se hizo cargo de los corrales, adjudicando una cantidad de dinero fija a ambas cofradías.
Teatro Español

En 1713 se realizan reparaciones en el "Corral del Príncipe", siendo responsable de las mismas  Pedro de Ribera y que se valoraron  en 5.960 reales de vellón.
Será en el año 1735 cuando Pedro de Ribera a petición del Consistorio presente un proyecto para el nuevo teatro a denominarse Coliseo del Príncipe. Pedro de Ribera propuso cerrar los accesos que algunos particulares tenían desde sus casas a los aposentos y balcones del Corral del Príncipe.
Definitivamente el Consistorio decide construir  un nuevo teatro y se encargará de las obras el arquitecto por Juan Bautista Sachetti y que fue finalizado por el gran arquitecto Ventura Rodríguez. El teatro quedó inaugurado en el año 1746.
En 1802 se produce un gran incendio, quedando en pie solamente la estructura exterior del teatro. En 1803, el marqués de Hermosilla solicitó del Ayuntamiento la construcción de un nuevo teatro. El nuevo proyecto es encargado a Juan de Villanueva.
Juan de Villanueva, propone adquirir dos casas contiguas para dar mayor amplitud al escenario. El presupuesto de Villanueva ascendía a un millón y medio de reales. Las obras finalizaron en el año 1807.
Interior Teatro Español

Con el trascurso de los años, la fachada neoclásica de Villanueva ha sufrido continuos cambios debido a reformas motivadas por varios incendios.
En el año 1840, el famoso actor Julián Romea se lanzó a realizar una serie de reformas, como la construcción de palcos y galerías en los cuatro pisos, colocación de butacas en el patio central,  incorporación del Café del Príncipe a las dependencias del teatro, para permitir mayor espacio para camerinos.
En el año 1869, el teatro vuelve a cambiar de nombre denominándose teatro Español, debido a una nueva ley de 1850 que obligaba a cada teatro a denominarse por el género que se representaba en sus obras. Como consecuencia de esta ley, surgieron nombres como Teatro de la Zarzuela, Teatro de la Comedia o Teatro de la Opera.
En el año 1887 nuevos incendios, se dice que provocados dejaron el Español tan deteriorado, que el Consistorio tomó la decisión de derruir el edificio, pero una campaña popular impidió el derribo. Ramón Guerrero padre de María Guerrero, reconstruyó el edificio modernizándolo exterior e interiormente, finalizando las obras en el año 1895 y abriendo al público con la Compañía de María Guerrero.
Antigua imagen del Teatro Español

Ya en el Siglo XX con la dictadura del General Primo de Rivera, los arquitectos Pablo Aranda y posteriormente Luis Bellido y Enrique Colás, acometen la enésima reforma del edificio finalizando las obras en 1929.
Con la llegada de la Segunda República, el Teatro Español se convirtió en Teatro Nacional, a la llegada de la dictadura el Teatro pasa a ser administrado por el Ministerio de Educación y posteriormente por el Ministerio de Información y Turismo.
Llega la democracia y con ella se produce un gran incendio en el año 1975 que destruye el escenario y  parte del patio de butacas. Una vez más es rehabilitado el edificio pasando a ser propiedad del Ayuntamiento de Madrid  en el año 1981.
Unos años después en 1995, se produce una nueva reforma del teatro con el añadido del edificio colindante, ya posteriormente en el 2004 y 2006, se incorporan nuevas reformas.


Es de todos conocido el hecho de que en las distintas reformas de la "Plaza Mayor de Madrid", intervinieron los tres juanes: Juan de Herrera, Juan Gómez Mora y Juan de Villanueva. Traemos a estas páginas unos párrafos de nuestra entrada “PLAZA MAYOR DE MADRID”.
En la noche del 16 de agosto de 1790 se produce el tercer incendio de la Plaza siendo el más devastador de los tres, quedando destruido completamente un tercio del perímetro, afectando especialmente el lado occidental de la Plaza. En la reconstrucción de la Plaza después del incendio de 1672 se empleó mucha madera y esta circunstancia fue decisiva para avivar el fuego. Los medios disponibles para sofocar el incendio eran muy escasos y  aunque asistieron más de mil hombres, con los medios disponibles, resultó imposible evitar que desapareciera gran parte de las viviendas, fue necesario derribar algunos edificios colindantes para realizar cortafuegos. En los Archivos del Palacio Real se conservan las notas manuscritas de Francisco Sabatini informando  a Carlos IV del avance de las labores de extinción. El fuego se había iniciado entre el Arco de Cuchilleros y el Arco de Toledo.
Casa de la Panadería

Durante los nueve días que duró el incendio se gastó más de medio millón de reales y se repartieron más de 46.000 raciones de pan y queso para los que trabajaban en las labores de extinción.
El rey Carlos IV puso a disposición de los 1302 madrileños afectados un millón de reales de los fondos de la realeza.
El incendio, no solo afecto a la Plaza Mayor, el fuego alcanzó la iglesia de San Miguel de los Octoes situada en el actual Mercado de San Miguel, quedando destruida por completo.
A modo de curiosidad, transcribimos literalmente las noticias sobre el incendio que fueron publicadas unos días más tarde.
Panorámica de la Plaza Mayor con la Casa de la Carnicería en el centro de la imágen


D I A R IO DE  M A D R I D, DEL  V I E R N ES 20 DE AGOSTO DE I790.

“En la noche del día 16 del presente mes de Agosto, se advirtió a cosa de las 11 en el portal de Paños de la Plaza Mayor un fuego, que propagándose pasó el portal de Paños, y sus subterráneos por todo el lienzo hasta el Arco de la calle de Toledo y fue ascendiendo hasta las guardillas, y se extendió en las inmediaciones hasta la Parroquia de S. Miguel, con gran voracidad, por la calidad de los edificios. Consistiendo estos en un enrejado de madera con muy poco material, sin paredes divisorias de ladrillo ó piedra que pudiese detener su progreso  solo se detuvo en la casa propia de Madrid, situada sobre el referido Arco de Toledo, cuyas paredes como más consistentes, han contribuido eficazmente á que no se extendiese al resto del lienzo de las Carnicerías.
Fue recomendable la diligencia de Manuel de Silva, en apagar con tierra el fuego que se prendió en las guardillas de esta casa. Luego que por la señal de las campanas se tuvo noticia del paraje en que se había prendido el fuego, se acudió por todos los que deben cuidar de impedir tales incendios con sus disposiciones y auxilios, á socorrer esta necesidad, y favorecer á los vecinos, á quienes comprehendió esta desgracia, dando todas las providencias conducentes a minorarla en quanto dependía de sus facultades y actividad.
Con la misma se continúa hasta ahora para atajar la comunicación  haciéndose los cortes oportunos baxo la dirección del Teniente General D. Francisco Sabatini, sin omitirse prevención ni disposición que pueda contribuir á minorar este daño. El piadoso corazón de S. M. ha dispensado en favor de los habitantes de las casas incendiadas, de su Real Erario un millón de reales  para que se distribuya con justificacion entre estas familias , confiando este encargo al Excmo Sr. Conde de Campomanes, Gobernador del Consejo, atendiendo á la magnitud, número, y demás calidades de estos vecinos, sin perjuicio de la demanda general acordada por el Consejo, con Real noticia y aprobación é iguales objetos, habiéndosele comunicado este generoso socorro de S. M. por el Excmo. Sr. D. Pedro López de Lerena, con fecha de 18 del corriente”.
Plaza Mayor año 1895

La nueva remodelación de la Plaza Mayor fue encomendada  al Arquitecto Mayor de la Villa Juan de Villanueva. Para evitar en lo posible nuevos incendios, Villanueva reformó la Plaza sin emplear apenas madera y construyendo principalmente con piedra y ladrillo. Se mantuvo el diseño inicial de Juan Gómez de Mora, pero se eliminó el quinto piso adaptando las viviendas al diseño de la casa de la Panadería. Juan de Villanueva redactó una orden municipal para la prevención de incendios, las anteriores se remontaban a Teodoro Ardemans durante el reinado de Felipe V.
La remodelación contempló el cerramiento completo de la Plaza, incluyendo arcos en las calles abiertas que desembocaban en la misma. Las labores de reconstrucción terminaron en el año 1854. Villanueva falleció en 1811 y las obras continuaron bajo la responsabilidad del arquitecto municipal, Juan José Sánchez Pescador, con la colaboración de Antonio López Aguado y Custodio Moreno.
Año 1968 construcción del aparcamiento subterraneo en la Plaza Mayor

La nueva Plaza de estilo neoclásico, tiene unas dimensiones de 120 por 90 metros, dispone de 114 arcos incluidos los ocho de acceso, dispone de 377 balcones, cuatro torres y un total de 76 buhardillas.
A partir de 1822, se instala en Madrid la “Sociedad de Seguros Mutuos de Incendios de Casas de Madrid” con el fin asegurar los daños ocasionados en las casas dentro de la cerca de Felipe IV debidos al fuego.
El  proyecto se formuló el 27 de abril de 1822, siendo impreso y publicado su reglamento el 30 de noviembre del mismo año por valor de 69.501.128 reales y sancionado por el Consejo de Castilla, por Real Cédula, el 31 de marzo de 1824.
Plaza Mayor año 1956

En el capítulo 5º, artículo 41, según su reglamento dice: Que se cuidará de que se coloquen en las casas aseguradas en paraje visible una tarjeta o azulejo que diga “Asegurada de Incendios”.
Después del último incendio, la plaza dejo de realizar las funciones de mercado, desplazándose este a la vecina plaza de la Cebada.
El Arco de Cuchilleros es posiblemente el más famoso de los diez accesos de la plaza Mayor, situado en la esquina suroeste de la plaza. Desde el Arco de Cuchilleros podemos contemplar el gran desnivel que existe entre la plaza Mayor, la Cava de San Miguel y la propia calle de Cuchilleros.
Plaza Mayor año 1930

El Arco de Cuchilleros obra de Juan de Villanueva debe su nombre a la calle de Cuchilleros donde  antiguamente se ubicaban los talleres del gremio de cuchilleros, y que suministraban los cuchillos al  gremio de carniceros que habitualmente trabajaban en la plaza Mayor.
Para conocer la historia de la Plaza Mayor, os recomendamos leer nuestra entrada titulada “Plaza Mayor de Madrid”.






1 comentario:

  1. Acabo de encontrar este blog tan atractivo. Muchas gracias por toda la información. Espero que siga aportando tantos detalles de Madrid.
    Saludos. Emma

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