lunes, 20 de julio de 2015

CALLE DE ALCALA 1ª PARTE


La calle de Alcalá, es una calle moderna si la comparamos con calles del Madrid antiguo como la calle Segovia, la calle Mayor y otro buen número de calles situadas en el llamado Madrid de los Austrias, no obstante, posiblemente se trate de la calle más famosa de Madrid, tanto por sus esplendidos edificios, o por monumentos emblemáticos como la Fuente de La Cibeles y la Puerta de Alcalá.
El compositor Francisco Alonso López se acordó de la calle de Alcalá en su revista musical “Las Leandras” y en especial la canción de “los Nardos”,  interpretada por grandes cantantes como: Celia Gámez, Lina Morgan, Paloma San Basilio o Sara Montiel.
Los compositores  Bernardo Fuster y Luis Mendo, del grupo Suburbano, escribieron la letra y música de la canción “La Puerta de Alcalá” interpretada con gran éxito en el año 1986 por Ana Belén y Víctor Manuel.
En la actualidad, la Calle de Alcalá, es la calle más larga de Madrid y se extiende a lo largo de 10 kilómetros y más de 700 números desde la Puerta del Sol hasta Ciudad Pegaso en la confluencia de la N II con la M-40.
Antiguamente, la calle de Alcalá, se dividía en varios tramos, el tramo comprendido entre Sol y Cibeles de denominaba calle de los Olivares, entre Cibeles y la Puerta de Alcalá se denominó Pósito, por el pósito de granos que el Ayuntamiento de Madrid tenía en la zona, desde la Puerta de Alcalá hasta las Ventas del Espíritu Santo (actual Ventas), se denominó carretera de Aragón, a partir de Ventas la calle se denominó avenida de Aragón, hasta 1992, que pasó a denominarse también calle de Alcalá.
Los comienzos de la calle de Alcalá se remontan a los comienzos del Siglo XV siendo el punto de partida hacia la población de Alcalá de Henares y el reino de Aragón.
Por su orografía, el Madrid de los Austrias, no  podía ampliar su caserío por la zona del río debido a los barrancos que en la actualidad todavía podemos contemplar en la cuesta de la Vega, las Vistillas o en la calle de Segovia. Madrid como capital de la corte demandaba terrenos para edificar y estos se ofrecieron en zonas como la calle de Atocha, Carrera de San Jerónimo, paseo del Prado y la propia calle de Alcalá.
En calle de Alcalá, comenzaron a levantarse conventos y palacios y ya en siglo XIX grandes edificios de negocios que podemos contemplar en la actualidad. En nuestro recorrido por esta hermosa calle, recordaremos algunas de las edificaciones ya desaparecidas y como no, las construcciones que hoy podemos admirar.


En esta primera parte de nuestro recorrido por la calle de Alcalá avanzaremos hasta la calle de Sevilla y Virgen de los Peligros, dejando el resto para posteriores entradas, con el fin de no agobiar con tanta información a nuestros seguidores. Comenzaremos nuestro recorrido recordando que en el inicio de la calle de calle de Alcalá en la acera de los impares se encontraba la Compañía Peninsular de Teléfonos.
El inicio del servicio de teléfonos comenzó en España con el empresario Enrique Parellada que fundó  la Compañía Peninsular para dar servicio a la zona noroeste y la Compañía  Madrileña de Teléfonos para dar servicio a  Madrid. Las dos empresas, fueron fundadas a finales del siglo XIX y el crecimiento  de la demanda de líneas fue tan rápido, que fue necesario levantar un nuevo edificio para ubicar las oficinas centrales de Madrid.
Edificio de la Compañía Madrileña de Teléfonos

El 25 de marzo de 1911, se abrió al público el nuevo edificio en  la calle de Alcalá en un solar donde había estado ubicada la antigua Fonda del Comercio. El edificio destacaba poderosamente por su bella fachada,  fue diseñado por el arquitecto Manuel Castilla Picó.  
Durante la Guerra Civil toda la zona fue bombardeada y el edificio de la Telefónica sufrió múltiples daños siendo necesario derruirlo. En su lugar se levantó en el año 1951 el  edificio de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid abriendo también un pasaje peatonal con el nombre de esta entidad.
A continuación del pasaje peatonal  podemos contemplar el edificio de la Real Casa de la Aduana que ocupa los primeros números de la calle de Alcalá en la acera de los impares.
Antes de levantase el edificio de Aduanas el  marqués de la Torrecilla, había mandado construir un palacete.
Félix de Salabert y Aguerri  III marqués de la Torrecilla y de Valdeolmos,  encargo una casa palacio a Pedro de Ribera que fue construido entre los años 1716 y 1731. El edificio, estaba compuesto por un bajo y tres plantas, destacando sobremanera la portada principal de estilo barroco muy del estilo de Ribera.
La creación del título de marqués de la Torrecilla, fue consecuencia de una transacción con la Real Hacienda, a cambio de cancelar las deudas que  esta tenía con los Aguerri, resultado de su actividad de asentista con la Corona. El título fue concedido  en el año 1688 por el rey Carlos II a favor de Félix Ventura de Aguerri y Rivas, I marqués de la Torrecilla y II marqués de Valdeolmos.
En el Siglo XIX, el edificio comienza a ser ocupado por distintas entidades como: La Fonda de la Compañía de Diligencias Peninsulares y Postas, el Hotel Peninsular,  Círculo de Bellas Artes y Centro Asturiano.


Fotografía de 1880, en primer término el palacio de Torrecilla convertido en el Hotel Peninsular y las diligencias ocupando la calle de Alcalá.
Durante los bombardeos de la Guerra Civil, el palacio queda destruido salvándose únicamente la portada.
Al finalizar la contienda, el Estado  adquiere el solar del palacio para la ampliación del Ministerio de Hacienda. Las obras son llevadas a cabo por los arquitectos Luis Cervera Vera y Miguel Durán Salgado, quienes conservaron la portada del antiguo palacio colocándola en la Real Casa de la Aduana.


Portada de Ribera en el edificio de la antigua Aduana, actual Ministerio de Hacienda.
Como la Aduana Vieja, situada en la desaparecida plaza de la Leña  junto a la iglesia de Santa Cruz se estaba quedando pequeña, por una orden real de 14 de enero de 1761, Carlos III encargó  a Francisco Sabatini el proyecto de construcción de una nueva Casa de la Aduana en la calle de Alcalá.

El lugar elegido para levantar la nueva Aduana fue el ocupado por las caballerizas de la reina, en la calle de Alcalá manzana 209. Asimismo, fue necesario disponer de las casas situadas en los números 5, 7 y 9, junto con las edificaciones correspondientes a las partes traseras de la calle Alcalá, con el fin de conseguir una gran fachada y disponer de una extensión de  80.000 pies de solar. Las obras serían costeadas por los asentistas.


Edificio de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad, actual Banquia
La obra salió a concurso público y una vez examinados los pliegos por el arquitecto Sabatini, la subasta se celebró en la casa del marqués de Esquilache, actual Casa de las Siete Chimeneas, el 18 de julio de 1761.
Los licitadores finalistas fueron Don Pedro Lázaro y Don Carlos Bernasconi, adjudicándose la obra  a Don Pedro Lázaro.
En los pliegos de condiciones, se contemplaba que para la construcción del edificio se utilizase ladrillo fino de la Ribera o de Toledo y un segundo ladrillo de  Madrid, para la fabricación del segundo ladrillo se autorizó a los asentistas la instalación de unos   hornos en las proximidades de la ermita de San Blas, en el Retiro.
Para la cantería se utilizó piedra de la sierra de Guadarrama, y el hierro, se trajo ya elaborado desde Vizcaya. Para el traslado del hierro, fue necesario que el gobernador de las Aduanas de Vitoria y el Intendente de Burgos  autorizasen la libre circulación de las 180  carretas necesarias para efectuar el traslado.
El mármol necesario para las esculturas y adornos de la puerta principal se trajeron de las canteras de mármol del pueblo portugués de Borba. Asimismo los cristales y vidrieras fueron realizados en la Fábrica Real de la Granja de San Ildefonso.


En primer término la fachada de Hacienda y a continuación el edificio de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y el Casino de Madrid
Las obras del edificio concluyeron en 1769, con un aspecto exterior a semejanza de un palacio italiano pero con un diseño interior que permitía almacenar los distintos productos que llegaban a Madrid como: El cacao, azúcar, aceite, vino, chocolate, la sal o el tabaco. El exterior del edificio presentaba una fachada rematada con una balaustrada, con su correspondiente  zócalo  y por una  sucesión de distintos órdenes de ventanas y frontones. El interior estaba organizado en torno a tres grandes patios con grandes dependencias y sótanos amplios para almacenar los productos.
El edificio de la Casa de la Aduana, quedó flanqueado por  los palacios del marques de la Torrecilla y el palacio de Goyeneche.
Alejandro Mon y Menéndez político y jurista español, ministro de Hacienda en varias ocasiones y Presidente del Consejo de Ministros  en 1864, llevó a cabo la reforma tributaria en el año 1845 para racionalizar y modernizar la Hacienda española.
Se creó un sistema tributario liberal que homologaba a España con otros países europeos y estaría vigente hasta 1978. Como consecuencia de esta reforma el Ministerio de Hacienda fue trasladado en 1848 a la Real Casa de la Aduana, no sin antes negociar con el Ayuntamiento la cesión del Pósito situado junto a la Puerta de Alcalá para poder almacenar las mercancías.


A la izquierda las ruinas  del palacio de la Torrecilla  durante la Guerra Civil y a continuación el edificio de Hacienda.
En 1944 el arquitecto Miguel Durán Salgado amplió las dependencias ministeriales con la construcción de un edificio contiguo a la casa de la aduana, sobre el solar que había ocupado el derruido  palacio del Marqués de  la Torrecilla. En su construcción se mantuvieron las líneas  arquitectónicas y las decoraciones que tenía la Real Casa de la Aduana, incorporando la portada del antiguo palacio.

Colindante con el edificio del Ministerio de Hacienda, podemos contemplar otro extraordinario edificio que alberga la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y que fue mandado construir por Juan de Goyeneche, conde de Saceda.
La familia  Goyeneche represento como nadie el éxito social y económico con el reinados de los  últimos Austria y la llegada de los primeros Borbones. Juan  de Goyeneche comienza ocupando puestos en la administración central en Madrid, para posteriormente dedicarse a lucrativas actividades financieras. Goyeneche natural de Navarra había acumulado una gran fortuna en su puesto de banquero de Felipe V e Isabel de Farnesio.


Entrada a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando
Goyeneche, consiguió el Monopolio del Tabaco y fundó la Gaceta de Madrid, que con el paso del tiempo de convertiría en el Boletín Oficial del Estado. A Goyeneche se debe la construcción de la población de  Nuevo Baztán en la provincia de Madrid para la fabricación de pieles y artículos de vidrio. El arquitecto de Nuevo Baztán fue Churriguera, el mismo arquitecto construyó el palacio de Goyeneche en la calle de Alcalá.


San Diego de Alcalá y los pobres, año 1646 Bartolomé Esteban Murillo
El edificio fue construido entre 1724 y 1725 por el arquitecto José Benito Churriguera, como casa-palacio de don Juan  de Goyeneche, conde de Saceda. Churriguera falleció el 2 de marzo de 1725 continuando las obras sus hijos Matías y José hasta su finalización en el año 1728. Algunas fuentes indican que el palacio fue completado por su hermano, Alberto de Churriguera.
Dibujo de la calle de Alcalá de Antonio Joli año 1754, al fondo la Puerta de Alcalá
Con la adquisición del palacio de la calle del Príncipe que hoy conocemos como palacio de Santoña, por parte de Goyeneche el palacio de la calle de Alcalá fue alquilado al estado para destinarlo a estanco de tabacos y  Real Gabinete de Historia Natural.  Al fallecer  Juan de Goyeneche en 1735 heredó la propiedad su hijo, Francisco Miguel de Goyeneche, marqués de Belzunce. En 1773, el rey Carlos III adquirió el palacio de los Goyeneche para ubicar  la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, que hasta esa fecha se encontraba en la Casa de la Panadería.


Susana y los viejos, año 1609, Pedro Pablo Rubens
El edificio diseñado en estilo barroco de gran porte no era del gusto de los académicos, quienes decidieron renovar la fachada y adaptar el edificio a las necesidades de su nuevo uso imponiendo  el estilo neoclásico. Diego de Villanueva hermano de Juan de Villanueva, será el encargado de la reforma, centrando su intervención en la mutilación de todos los componentes barrocos del edificio. Se suprimen las pilastras gigantes, la puerta se trasforma a estilo dórico-toscana, se eliminan los bustos del coronamiento y el zócalo de granito y desaparecen los adornos de la fachada. A finales del Siglo XIX, el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco añade una cuarta planta al edificio.


Antón Van Duck, la Virgen y el Niño con los pecadores arrepentidos
Monumento Nacional desde 1971 entre los años 1973 y 1985, el edificio fue restaurado en su interior, como la construcción del nuevo salón de actos en un patio interior. La reforma fue llevada a cabo por el arquitecto Fernando Chueca Goitia.


Autoretrato, año 1815, Francisco de Goya y Lucientes
La Real Academia de San Fernando mantiene un importante patrimonio con más de 1400 pinturas, 15000 dibujos, 20000 estampas, 1300 esculturas, numerosos muebles, artículos de orfebrería, porcelanas y un gran fondo de documentos de todo tipo relacionados con la arquitectura y la Historia del Arte.
Hemos traído a estas páginas una pequeña representación de las pinturas que podemos encontrar en la Real Academia, pero mejor contemplar por uno mismo esta gran colección.
 Entre la colección de pinturas, hemos de destacar la obra de Goya con pinturas como: La tirana, el entierro de la sardina,  toros en un pueblo,  el príncipe de la paz (retrato de Godoy).

Continuando nuestro pasear por la calle de Alcalá, a continuación de la Real Academia de San Fernando, nos encontramos con el edificio del Casino de Madrid.
En enero de 1837, dio comienzo sus actividades el Casino de Madrid con 56 socios fundadores y bajo la presidencia de Mariano Téllez-Girón marqués de Terranova y posteriormente duque de Osuna. La sede se estableció en el “Café del Solito” junto al Teatro del Príncipe, en la actualidad Teatro Español. Con el incremento de socios, fue necesario buscar una nueva sede y así en el año  1840 el casino se trasladó al número 12 de la calle del Príncipe, por esta circunstancia el Casino se denominó Casino del Príncipe.
 En el año  1848 el Casino se traslada  a la Carrera de San Jerónimo, 29 en la casa del marqués de Santiago. Por esta época cada socio aportaba 400 reales de cuota anual. Con el derribo de la casa del Marqués de Santiago para ampliar la calle  Sevilla, en el año 1880 el Casino se traslada a la calle de Alcalá esquina con Sevilla, en el mismo edificio donde se encontraba el café Suizo.



Los socios del Casino aumentaban requiriendo mayores comodidades, por cuyo motivo en el año 1891, alquilan los pisos principales del recién construido edificio de La Equitativa, en la acera de enfrente.
Pese al lujo del nuevo edificio, los socios comenzaron a pensar en disponer de un edificio propio. En 1899, el presidente Agustín Díaz-Agero y Gutiérrez, conde de Malladas, trata de convencer a los socios para que accedan a la construcción de un nuevo edificio, pero tiene el rechazo de un grupo de socios que paralizó la iniciativa del conde de Malladas. Con la llegada a la presidencia del Casino de  Antonio García Alix, se retoma nuevamente la idea de construir un edificio para sede del Casino y será en mayo de 1903 con el nuevo nombramiento del conde de  Malladas como Presidente del Casino de Madrid cuando se adquieran las casas de los números 13 y 15 de la calle de Alcalá con fachadas también a la calle de la Aduana y dos pequeños solares de la misma calle configurando un solar de 2394 metros cuadrados. El montante de la compara ascendió a 1.507107 pesetas.


Casino de Madrid en el centro de la imagen
Con la compra de los terrenos, no acabaron los problemas para los socios del Casino y así con el fin de realizar todo el proyecto de forma transparente, se convocó un concurso internacional  En junio de 1903 se hicieron públicas las normas del concurso redactadas en español, francés e inglés y se invitaron a todos los arquitectos interesados en el concurso.
Un grupo de arquitectos y socios del Casino, elevó una protesta a la junta por no haber contado con ellos para elaborar las bases del Concurso. El casino recibió un total de veinticuatro propuestas.
A la hora  de decidirse por el proyecto ganador los arquitectos que habían elevado su queja a la junta decidieron no tomar parte en la resolución del concurso, por cuyo motivo la Junta tomó la decisión de consultar a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. De los seis académicos que participaron, Enrique María Repullés y Vargas, Fernando Arbós y José López Salaberry, eran a su vez socios del Casino.
Los proyectos elegidos fueron los de los franceses Guillaume Tronchet y Los Farge. Los proyectos de los españoles elegidos fueron: Jesús Carrasco-Muñoz Encina, Antonio Palacios conjuntamente con Joaquín Otamendi Machimbarrena, Manuel Martínez Ángel y Tomás Gómez Acebo.
Interior del Casino
Ante la calidad de los proyectos presentados, tanto los académicos como la Junta del Casino tomaron la decisión de abonar a cada participante la cantidad de 5000 pesetas en agradecimiento por los proyectos, quedándose con la propiedad de los trabajos realizados con la idea de refundirlos en uno solo.
Por fin comienzan las obras del nuevo Casino bajo la dirección de José López Sallaberry, considerado uno de los mejores arquitectos de la época y que tuvo la maestría de saber conjugar los distintos proyectos presentados. Salaberry diseñó la entrada, la escalera de honor y el salón de baile que en la actualidad corresponde al  Salón Real.
Para la construcción no se escatimaron materiales, como mármoles, muebles de gran calidad, cortinajes, vidrieras y por supuesto los mejores artesanos tanto españoles como extranjeros.
Fachada del Casino
El casino contrató a la Casa Estrada el suministro de los mármoles, las casas Suárez-Górgolas, Lissáraga y Waring & Gilow, suministraron la decoración y mobiliario, las casas Herráiz y González, Asins y Torras, suministraron los hierros artísticos, corrió a cargo de la Casa  Mansard, el  suministro de las lámparas, la Casa Mauméjean, suministro las vidrieras y la casa Piera las maderas nobles. Destacar la aportación de la Real Fábrica de Tapices para el suministro de las alfombras.
Para la decoración del edificio se contrataron a los escultores Ángel García, Mariano Benlliure y Eusebio Arnau y a pintores como Emilio Sala, Cecilio Pla y Mateo Inurria entre otros.
Las obras del Casino  finalizaron en el año 1910, realizándose la inauguración oficial  el 29 de septiembre de este mismo. Todo el edificio en su conjunto es una obra maestra de la arquitectura y decoración. Destacaremos el patio de honor, el salón real, la extraordinaria escalera, el comedor, salón de baile, la biblioteca, salas de billar, la gran terraza y el gimnasio. Dentro de la decoración es de destacar  el Salón Real con pinturas de Julio Romero de Torres, Álvarez de Sotomayor, Manuel Benedito y Anselmo Miguel Nieto.
Con la llegada de la Segunda República el casino cesó en sus actividades al ser incautado al comienzo de la Guerra Civil convirtiéndose en Hospital de Sangre, en el año 1937 será la sede de la Caja de Reparaciones. La Caja  de Reparaciones de daños ocasionados durante la Guerra Civil era un organismo dependiente del Ministerio de Hacienda de la Segunda República, que se creó el 23 de septiembre de 1936  por el Gobierno de Largo Caballero con objeto de incautar  los bienes de los civiles de mayor poder adquisitivo que apoyaban la sublevación militar del 18 de julio.


Terraza del Casino de Madrid
Al finalizar la Guerra Civil, los socios del Casino recuperaron el control sobre el edificio, pero ya nunca llegó a tener el esplendor de los años anteriores a la guerra, incluso con la llegada de la democracia no  mejoro ya que la situación económica era muy precaria, hasta que en el año 1983 se realizaron algunas reformas haciéndose cargo de la explotación una empresa privada aumentando la oferta cultural y de ocio como por ejemplo una piscina climatizada en el sótano. El Casino en los últimos años ha conseguido recuperar el esplendor de antaño.
Por si estas interesado, puedes socio del Casino aportando una cuota de entrada de 7200€ y 80€ al mes para dos personas. Hasta el año 1987, las mujeres no podían ser socias del Casino. En la actualidad Paco Roncero es el responsable de la cocina del restaurante la Terraza del Casino con vistas a la calle de Alcalá y donde se puede comer por 150€ por persona, el acceso a los comedores está permitido a socios y no socios. Como dato curioso, indicar que el juego quedo prohibido en el Casino desde el año 1926. 

Dejamos atrás el Casino de Madrid y nos encontramos el edificio perteneciente al BBVA, el Hotel Regina en el número 19 y el edificio del Banco Vitalicio en el número 21 haciendo esquina con la calle Peligros.


En el Plano de Texeira de 1656, se aprecia perfectamente el Convento de las monjas de Vallecas, delimitado por la calle Peligros, flecha roja, la calle Alcalá, flecha azul y la calle San Bernardo (Actual Aduana)
Hagamos un poco de historia de esta zona de Madrid. Esquina a Peligros estuvo el convento de Nuestra Señora de la Piedad, de monjas Bernardas, conocidas como las  de  Vallecas. El convento fue fundado en el año 1473 por Alvar Garcí Díez de Rivadeneiram maestresala del Rey Enrique IV, los historiadores indican que el convento se construyó para ser el refugio de su hija  doña Mayor y otros parientes antes de partir a la guerra de Granada. El convento se fundó en el pueblo de Vallecas.
En primer término el Hotel Regina año 1930
Debido a las pésimas condiciones del convento vallecano  el cardenal Silício, ordenó su traslado a Madrid en el año 1522.
Fue la primera construcción que se hizo por estos parajes, ocupando los espacios donde hoy podemos contemplar los edificios de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, el Casino de Madrid llegando hasta la calle de Peligros. Con la desamortización de Mendizábal en el año 1836, las monjas se trasladaron al convento de la calle del Sacramento de monjas Bernardas. En el convento de la calle de Alcalá,  se veneraba una talla de Nuestra Señora de los Peligros de origen africano.


Fachada del Hotel Regina
El solar de las monjas de Vallecas una vez derribado los edificios fue siendo ocupado  por la Bolsa de Comercio,  el teatro del Museo, el café Fornos  el edificio del Banco Vitalicio, el Hotel Regina y las joyas de la corona, La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y el Casino de Madrid.
El Hotel Regina fue uno de los establecimientos más emblemáticos de Madrid, inaugurado en el año 1918, ha  sobrevivido a los continuos cambios producidos en esta zona de Madrid. En la planta baja del Hotel, se encontraba el café  Regina. Con anterioridad al Hotel y café Regina, el espacio estuvo ocupado por la fonda de “Los Dos Cisnes”, famosa porque sus recetas eran elaboradas por un cocinero que había trabajado en Palacio. La Fonda permaneció abierta desde la década de los sesenta del Siglo XIX hasta la llegada del café Regina en la segunda década del Siglo XX.
El café Regina destacaba por sus columnas dándole un carácter elegante, siendo lugar de encuentro de artistas, militares, los nuevos ricos y algunos toreros.
El café Regina, se reunían con sus respectivas tertulias: Miguel de Unamuno, Ramón María del Valle-Inclán, los hermanos Julio y Enrique Romero de Torres y Manuel Azaña entre otros muchos.
Como buen café, el Regina, vivió en su terraza múltiples anécdotas como la protagonizada por el diputado socialista Indalecio Prieto que tras  un discurso en el Ateneo de Madrid, fue acusado por  injurias al rey Alfonso XIII, siendo  detenido en el café Regina.
Otra de las anécdotas la protagonizaron Ramón del Valle-Inclán y un redactor taurino del periódico El Imparcial, que por una discusión por una silla de la terraza, el escritor le pegó un bastonazo en la cabeza al periodista.
Antiguo Café Colón en los bajos del actual edificio del BBVA
El café Regina, estuvo  acompañado por el Café Colón situado en el número 17 de la calle de Alcalá.
Al contrario que el Regina, el Café Colón rezumaba tranquilidad, ofreciendo conciertos a cargo del violinista Federico Senén López-Alonso, el violonchelista Fernando Martínez y el pianista Federico Quevedo, durante los primeros años treinta del siglo XX.
El Café sufrió una gran reforma a cargo del arquitecto Manuel Muñoz Monasterio y el decorador Joaquín Núñez Mena, convirtiéndose  en brasserie en el año 1933.
En la actualidad ambos cafés se han reconvertido en oficinas bancarias.

Esquina con la calle Peligros, se encontraba el famoso Café de Fornos, construido en el solar del antiguo convento de las monjas de Vallecas
Fue fundado  en el último tercio del siglo XIX, por Pepe Fornos, antiguo ayuda de cámara del Marqués de Salamanca, casado con una doncella de la baronesa María Buschental gran amiga del Marqués. Pepe Fornos, era dueño del café Europeo situado en la calle Sevilla con el callejón de los Gitanos actual calle de Arlabán. El Café salió a flote por el empeño del hijo mayor  Manolo Fornos. El Café destacaba por su decoración con pinturas en los techos obra de Manuel Vallejo que también decoró el techo del Teatro Apolo.


Café de Fornos esquina a Peligros año 1908
En el techo del Café se podían contemplar  alegorías relacionadas con el té, el café, el chocolate, los licores y los helados. Otros artistas que participaron en la decoración fueron Antonio  y Emilio Sala.  Del mobiliario destacaremos  los muebles de caoba,  los espejos sobre las paredes, los  tapices y alfombras, los cómodos divanes, las estatuas de bronce que sostenían las lámparas de gas y  relojes de dos esferas que pendían del techo. Todo este lujo decorativo fue motivo para que muchos tertulianos de Madrid se trasladaran al Fornos.
El Café Fornos permanecía abierto las 24 horas y en función del horario se llenaba de una clientela variopinta, matrimonios burgueses por la tarde-noche y a partir de las 10 de la noche era lugar de encuentro para juegos, desafíos y todo tipo de escándalos, sin faltar algún que otro crimen y suicidio.
Esquina de Peligros año 1930 con el Fornos ya cerrado
Como ya hemos indicado el Café Fornos era lugar de encuentros de peñas y tertulias a las que asistían  escritores, políticos, militares, toreros, aristócratas y algunas damas de postín.
Por el Café se pasaron personajes como:  Joaquín Dicenta, Azorín y Pio Baroja entre otros. Se comenta que por el Fornos paso la famosa Mata-Hari. En las noches del Fornos se podían ver a mujeres como Rosarito  que aparece en la novela Doña Perfecta  de Galdós o la famosa  Arlette, que protagonizó un duelo a florete con Lolita (la de las canas), ante la estatua del Ángel Caído en el Parque del Retiro.
Construcción del Banco Vitalicio año 1932
La anécdota del Café Fornos fue protagonizada por un perro al que llamaban Paco. Paco era cliente habitual del Fornos y la clientela siempre le alimentaba y le atendía con cariño. El perro Paco, asistía a los espectáculos taurinos en la vecina plaza de la Puerta de Alcalá, hasta que un novillero acabó con su vida al atravesarlo con un estoque.
La tragedia llegó al Café Fornos en el año 1904 cuando Manuel Fornos  se suicidó en uno de los reservados empezando la decadencia del famoso café. En 1908 cerraría como Café Fornos, volviendo abrir un año después con el nombre de "Gran Café", explotado por un nuevo empresario. En el año 1918 cerró el Gran Café, para convertirse en cabaret  con el nombre de Fornos Palace. En el año 1928, el empresario Honorio Riesgo, abrió un café-restaurante denominado Riesgo.


Edificio del Banco Vitalicio, en la actualidad Seguros la Generali
La historia del café y el edificio termina cuando en 1931 el Banco Vitalicio adquiere el edificio para la construcción de una nueva sede que abre sus puertas en 1936.
El Banco Vitalicio de España fue el resultado de la fusión de Seguros La Previsión y del Banco Vitalicio de Cataluña.

Volvamos sobre nuestros pasos hasta la Puerta del Sol para reiniciar el paseo por la acera de los pares de la calle de Alcalá.

Al iniciar nuevamente el paseo, lo primero que podemos contemplar es el remozado edificio delimitado por la Puerta del Sol, Carrera de San Jerónimo y calle Alcalá, en la actualidad es propiedad de la multinacional Apple (la del mordisco en la manzana). Pero no siempre fue así, en su día el espacio estuvo ocupado por el antiguo Hospital e Iglesia del Buen Suceso, que en principio se trataba de un hospital itinerante que acompañaba a la Corte española y que fue fundado por Isabel la Católica en 1489. Fue Carlos I quien lo trasladó definitivamente a Madrid.


Edificio de la Multinacional Apple
La iglesia y el convento se mantuvieron en la Puerta del Sol hasta su derribo en el año 1864, el derribo fue necesario para efectuar la ampliación de la Puerta del Sol. Desde su fundación sufrió varias reformas en las que intervinieron arquitectos de la talla de  Juan de Herrera (1530-1597), Francisco de Mora (1553-1610) y Diego Sillero

Para mayor información sobre el Hospital e Iglesia del Buen Suceso, os remitimos a la entrada de nuestro Blog con el nombre de “Puerta del Sol”.

Iglesia del Buen Suceso año 1852 antes de la reforma de la Puerta del Sol
De las ruinas  de la iglesia y el hospital, sólo quedaron unas columnas que fueron llevadas a la Casa de Bruguera en el Paseo de la Castellana. El reloj que lucía la fachada y que era la referencia horaria de los paseantes de la Puerta del Sol va a parar a la Casa de Correos y se convierte desde entonces en el Reloj de Gobernación. La Iglesia desaparece por completo de la Puerta del Sol y en su lugar se construye el Gran Hotel de París que con posterioridad a mediados del siglo XX recibe el luminoso del "Tío Pepe".
El Hotel París, fue inaugurado en el verano del año 1864 con el nombre de “Fonda de París”, las obras se realizaron con  inversión francesa y por ello la decoración tanto exterior como interior era de estilo francés. La entrada se encontraba en el número 2 de la calle Alcalá y en el primer piso se encontraba el Café Imperial que posteriormente cambio el nombre por el de Café de la Montaña, el café tenía capacidad  para quinientas personas.  En el café perdió un brazo Ramón de Valle-Inclán como consecuencia de una pelea que mantuvo con el  periodista Manuel Bueno.

Vieja imagen del del Hotel París. 
En el año 1895 el Hotel París fue vendido a la empresa Baena, la cual reformo las habitaciones, introdujo la iluminación eléctrica e instaló un ascensor. Será en el año 1935 cuando llegue al Hotel el célebre cartel publicitario de González Byass, cartel que fue cambiado al de Tío Pepe años más tarde.
El Hotel París presumía de celebrar las mejores bodas de Madrid. En el Hotel se alojaron personalidades como Édouard Manet, Rubén Darío, Ramón del Valle-Inclán o Maurice Ravel. Durante los festejos por la boda de Alfonso XIII, la gran mayoría de los invitados se alojaron en el París.

Evolución del cartel de González Byas en la azotea del Hotel París
El hotel cerrará sus puertas en el año 2006, manteniéndose abandonado hasta el año 2011 cuando Apple compra el edificio para la instalación de oficinas y una tienda en la planta baja. Los nuevos propietarios no consideraron oportuno mantener el cartel de Tío Pepe en su azotea, siendo desmontado en Abril de 2011.
Después de diversas negociaciones, el cartel publicitario una vez restaurado ha regresado a la azotea del número 11 de la Puerta del Sol, quedando reinaugurado en Mayo de 2014.


Cartel de Tío Pepe en su nuevo emplazamiento
A continuación del Hotel París, se construyó el Pasaje Comercial Iris, que abrió sus puertas en 1847, y comunicaba la calle de Alcalá con la Carrera de San Jerónimo, en el pasaje se encontraba el café Iris. El Pasaje Comercial resulto un fracaso y cerró sus puertas en la década de los 60 del Siglo XIX y es que por aquellas fechas la sociedad española no estaba preparada para este tipo de negocios.
A mediados del Siglo XIX, comenzaron a inaugurarse pasajes comerciales en Madrid a imitación de las ciudades más importantes de Europa.
El Pasaje de San Felipe se levantó en 1839  en un solar perteneciente al convento de San Felipe Neri,  entre las calles de Bordadores y de las Hileras. No quedan vestigios de Pasaje.


Interior del Café Madrid, dibujo de Joaquín Muñoz Molinero año 1921
El Pasaje  Matheu, se construyó en los antiguos terrenos del Convento de la Victoria entre las calles de Espoz y Mina y de la Victoria terminándose en el año 1847. El nombre se debe a su promotor, Manuel Mateu. En la actualidad solo queda la calle del Pasaje de Matheu en recuerdo del promotor del centro comercial.
El Pasaje Murga se construyó en el año 1849, obra de Francisco Coello situado entre las calles de la Montera y la de Tres Cruces y mandado construir por la familia Murga. En la actualidad es el único pasaje que todavía permanece.
El Pasaje Jordá se abrió junto a la Puerta del Sol en 1848, se le denominaba Nueva Galería. Sin vestigios de su existencia.
En 1876 se pide licencia para levantar en la calle de Carretas  la Galería de la Exportación Comercial, cuyas obras las llevaría a cabo el arquitecto Francisco de Cubas. Sin vestigios de su existencia.


Obras del Proyecto Canalejas con la fachada de la Compañía Crédit Lyonnais desmontada para permitir el acceso de los camiones de obra

Como hemos indicado en párrafos anteriores en el año 1847 se abrió al público el Pasaje Comercial Iris, comunicando la calle de Alcalá con la Carrera de San Jerónimo. Las instalaciones se componían de tres galerías, una central llamada Madrid donde se abrió el “Café Iris” y dos laterales, llamadas de París y Londres, donde se instalaron tiendas. En los pisos superiores las tiendas disponían de habitaciones para sus propietarios. Los  techos de las galerías estaban cubiertos de espejos y  la galería de Madrid disponía de una bóveda acristalada. El interior de las tiendas la decoración no escatimaba en lujos  con mostradores de caoba, columnas, y terciopelos. Las tiendas y el Café fueron el punto de atracción para la burguesía, siendo punto obligado de tertulias teatrales y políticas.
El Café Iris, al igual que las tiendas estaba lujosamente amueblado. Fue uno de los primeros cafés que incorporo música instrumental. Disponía de mesas de mármol  blanco y taburetes y  bancos tapizados en terciopelo verde y fileteado con clavos de bronce.
El Pasaje Comercial era propiedad de la Compañía General del Iris, establecimiento de crédito y seguros dirigido por Felipe Fernández de Castro y fue realizado por el arquitecto Juan de Urquijo.
En la decoración, a destacar las lujosas colgaduras de terciopelo y de  seda carmesí, candelabros y arañas de metal tratadas con barniz dorado, capiteles pintados en oro, quinqués de gas en las columnas recubiertas de espejos y un magnifico reloj de  esferas transparentes, que eran  iluminadas por la noche.
El pavimento de la Galería de Madrid, se encontraba realizado con un entarimado de madera similar al actual parqué, las galerías París y Londres disponían de pavimento  de mármol blanco y azul.
Las puertas del Pasaje, tres en la calle de Alcalá y una en la Carrera de San Jerónimo fueron realizadas en hierro forjado con remates en broce y en madera de nogal.
A pesar del lujo y de la gran cantidad de personas que acudían al Pasaje, la compañía propietaria quebró y su director Felipe Fernández de Castro, fue juzgado por desfalco en la mitad del Siglo XIX. En esta situación, se toma la decisión de cerrar las tiendas del Pasaje y transformar las tres galerías en un suntuoso café.

En Diciembre  de 1866,  se inauguró en nuevo café con el nombre de “Café Madrid”. El nuevo café tendría su entrada principal por la Carrera de San Jerónimo.
 A destacar en el nuevo café, los techos  artesonados de Tomás Isern, junto con  las esculturas de Vallejo, Plá,  Figueras, Montalvo, Bellver y Esquivel entre otros artistas.
A pesar de todo su esplendor el Café sucumbió a la temida piqueta siendo demolido para levantar en su lugar la nueva sede de la Compañía Crédit Lyonnais edificio cuya fachada ha sido desmontada dentro del Plan Canalejas (suponemos que para volver a montarla una vez finalizadas las obras).


Con esta fotografía publicada en El País, nos podemos hacer una idea del Plan Canalejas
Los paseantes habituales por las calles de Madrid en especial por la calle de Alcalá, habrán podido comprobar los cambios que se están produciendo en la manzana delimitada por las calles Alcalá, Sevilla, Carrera de San Jerónimo y Plaza de Canalejas, a excepción de los primeros números de las Calles de Alcalá y San Jerónimo, las fachadas del resto de la manzana, se encuentran cubiertas por una protección semi transparente de las utilizadas en las obras pero que permiten contemplar las obras que se están produciendo dentro de la operación Canalejas que pretende transformar los antiguos edificios dedicados a la banca en un gran centro comercial.

Desde la calle de Alcalá podemos contemplar como todo el interior de la edificaciones se han derribado, quedando únicamente en pie las fachadas de los edificios.
El promotor inicial, R&A Palace,  compró los edificios en 2006 al Banco de Santander. Pero el banco de Emilio Botín aprovechó un impago en uno de los plazos para venderle el complejo a Villar Mir. El Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid realizaron una modificación puntual del PGOU de la ciudad para permitir la obra, que ya se ha iniciado.
A modo de resumen realizaremos un pequeño recorrido por estos emblemáticos edificios, desde su construcción hasta las fechas actuales.
Al desaparecer el Pasaje Comercial Iris con su emblemático Café de Madrid a finales del Siglo XIX, entre los años 1904 y 1907, el arquitecto Juan Urioste y Velada levantó un nuevo edificio con entrada por el número 8 de la calle de Alcalá y el número 7 de la Carrera de San Jerónimo con destino a viviendas y sede del Banco Crédit Lyonnais.  Velada arquitecto considerado dentro de la tendencia del romanticismo diseñó el edificio de la calle de Alcalá en un estilo que puede considerarse neobarroco, en la fachada destaca el balcón corrido que separa la zona de oficinas de las viviendas. Algunas de las puertas del parque del Retiro fueron diseñadas por el propio Veleda.


En la fotografía de Vozpópuli podemos apreciar la manzana afectada por el proyecto Canalejas

En el año 1947 el edificio es adquirido por el Banco Central Hispano para  ampliación de la sede central en la plaza de Canalejas,  es reformado por el arquitecto bilbaíno Manuel Ignacio Galíndez,  estableciendo conexiones internas con la sede central a través de las plantas inferiores, posteriormente en 1962, se realiza una transformación del edificio, adelantando el ático en línea con la fachada para ganar espacio.
Al dejar su sede de la calle Alcalá en el año 1947, la sede del Banco Crédit Lyonnais se trasladó a la Casa Allende, en la plaza de Canalejas.
Dentro de la operación Canalejas, el espacio del edificio de Alcalá 8 se pretende dedicar a viviendas en sus plantas superiores dejando las inferiores a usos comerciales creando un patio central para dar luz a las viviendas y creando zonas de aparcamiento en los sótanos de todos los edificios de la manzana.
En el número 10 de la calle Alcalá, en el año 1936 se proyectó un inmueble para instalar las oficinas del Banco Zaragozano, las obras fueron encargadas al arquitecto  Roberto J. Ochoa. El edificio disponía de 12 plantas y dos sótanos, las plantas superiores se dedicaron al alquiler de oficinas.


Vista general del Proyecto Canalejas con el edificio de la Equitativa en primer término
El edificio no se finalizó hasta 1943  debido a la Guerra Civil, fue necesario reducir de 12 a 8 las plantas del edificio para adaptarse a la nueva normativa.
En el año  1985, al parecer sin licencia, se realizan comunicaciones en la medianería con el edificio de Alcalá para anexionar el edificio al Banco Central Hispano.
El edificio destaca por la rejería exterior en estilo art decó y  las vidrieras del techo en el patio de operaciones.
Al igual que el edificio del número 8, el Plan Canalejas contempla adecuar el edificio a viviendas y usos comerciales en las plantas bajas.
En el número 12 de la calle Alcalá, en el año 1944, el arquitecto Manuel Ignacio Galíndez, levantó un nuevo edificio para la ampliación del Banco Hispano Americano
El edificio, en origen disponía de nueve plantas y dos sótanos, en 1952, Galindez realiza la comunicación  del Banco con el edificio de Alcalá 8.
El edificio de Alcalá, 12 o lo que queda de él, será el que sufra mayores transformaciones dentro del Proyecto Canalejas con la creación de un espacio interior para usos comerciales y residenciales.

El edificio situado en Alcalá 14, esquina con la calle Sevilla es el más emblemático de toda la manzana y el que queda plasmado en  las postales de esta zona de Madrid. Fue proyectado y realizado por el arquitecto barcelonés José Grases Riera entre 1887 y 1891 para la Sociedad de Seguros La Equitativa, filial en España de la estadounidense The Equitable Life Assurance Society of the United States. José Grases Riera,  nació en 1850.
Fue compañero de Gaudí durante su formación y su trayectoria  profesional queda acreditada con edificios y monumentos como el Palacio Longoria, el  Teatro Lírico o Gran Teatro de Madrid en la calle  Marqués de la Ensenada o el monumento a Alfonso XII junto al estanque del Retiro.


Edificio de la Equitativa año 1895
A finales del Siglo XIX, la zona entre Sol y la calle de Sevilla, se fue convirtiendo  paulatinamente en el centro financiero de España. La mayoría de los grandes bancos  fueron construyendo sus sedes en el eje  formado por la  Puerta del Sol, la calle de Alcalá y  Prado-Recoletos. Así el primer banco que se construye en la zona será la sede de la Sociedad de Seguros La Equitativa.
Sobre una planta subterránea destinada  a instalaciones y bodegas para los inquilinos y locales de alquiler, Grases proyecto el edificio  en una  composición denominada tripartita, formada por un basamento que comprende la planta baja y el entresuelo, un cuerpo principal que agrupa los pisos primero y segundo y un cuerpo a modo de remate  formando el tercer piso. El edificio se completa con otro piso abuhardillado quedando semioculto   tras el  parapeto  de  coronación  sobre el que apoya la torre de la rotonda o chaflán, que se eleva sobre el nivel de la acera.

Edificio de la  Equitativa, en el círculo rojo se puede observar la falta del grupo escultórico, sustituido por el nombre del nuevo propietario Banco Español de Crédito.
El edificio, se levanta sobre un solar triangular que Riera aprovecho hábilmente para resaltar su monumentalidad como podemos observar personalmente o a través de fotografías.  El arquitecto realiza una especie de juego con formas neo renacentistas y neobarrocas y formas modernistas en la decoración, como podemos apreciar en los trabajos de rejería y farolas del piso bajo. En la fachada resaltan sobremanera las ménsulas en forma de cabeza de elefante que sustentan el balcón corrido del primer piso.
Desde la calle de Alcalá podemos contemplar como todo el interior de la edificaciones se han derribado, quedando únicamente en pie las fachadas de los edificios.
Del edificio resulta muy llamativo el cuerpo semicircular del ángulo de confluencia, coronado por  un torreón elemento de singular belleza por su original diseño y por los materiales empleados, hierro, cobre y fundición. El conjunto dispone de una plataforma circular con barandilla a modo de mirador. La parte superior se completa con un esbelto templete de finas columnas con cúpula bulbosa, el reloj situado al comienzo de la torrecilla está acompañado por dos figuras, alegorías del Pasado y el Porvenir simbolizadas respectivamente por sendas matronas con un reloj de arena y la rueda de la fortuna realizadas en bronce dorado. Sobre el reloj el arquitecto situó la figura de un águila imperial sujetando el escudo estadounidense. En un principio el edificio dispuso de  un bonito grupo escultórico realizado en bronce compuesto por una matrona en posición de proteger a dos niños desvalidos. En el edificio destacaba un escudo de los Estados Unidos  arrancado por el pueblo al iniciarse la guerra de Cuba en 1898. En la actualidad el grupo escultórico se encuentra en la plaza del Campillo Nuevo al final del Rastro.


Monumento retirado del edificio de la Equitativa, actualmente en el Rastro
En el piso principal del edificio estuvo ubicado el Casino de Madrid hasta el año 1910,  posteriormente albergó a la Embajada del Japón entre otros ilustres inquilinos del edificio.
En el año 1920 el Banco Español de Crédito compró el edificio, realizando una serie de reformas que llevó a cabo el arquitecto madrileño Joaquín Saldaña López, reformas que en la parte exterior del edificio  consistieron en la retirada del grupo escultórico de bronce de la hornacina, donándolo al Ayuntamiento de Madrid que lo instaló en la plaza del Campillo del Nuevo Mundo, en la zona del  Rastro. La  hornacina se cerró con planchas de  mármol para inscribir  el rótulo institucional del banco, se modificaron los accesos, al edificio transformando los escaparates de los comercios en grandes ventanas mediante petos de piedra y rejas de forja, pero a juego con los diseños originales. En la transformación de los accesos se retiraron los cierres enrollables de los locales comerciales.
En el interior del edificio se realizaron modificaciones para adaptar el espacio para uso bancario, en el sótano se colocaron los  archivos y  cajas de seguridad. En planta baja, los locales comerciales que daban a  la calle Sevilla conservaron su uso comercial. Las plantas superiores se siguieron manteniendo para uso como viviendas.
Será en el año 1942, cuando el Banco Español de Crédito realice una transformación del edificio, encargo que se realiza a los arquitectos Javier Barroso Sánchez-Guerra y a Fernando Cánovas del Castillo. La reforma que  se alargará hasta  1954, consistió en una completa reforma interior creando un gran patio de operaciones de planta pentagonal colocada en el eje de simetría del chaflán, asimismo se eliminaron las escaleras originales dando al edificio el aspecto que tiene en la actualidad. El patio nuevo  se cubrió a nivel del techo del entresuelo con un lucernario acristalado y una vidriera fabricada por la casa Maumejean.
En la remodelación del edificio se planteó elevar el edificio con una nueva planta y la adición de un ático y un sobreático. El edificio primitivo disponía de seis plantas sobre rasante, planta baja, entresuelo, principal, segunda, tercera y abuhardillado. Con la remodelación el edificio pasó a tener ocho. El resultado de la reforma no alteró en exceso la composición ni la imagen  del edificio.
En el año 1994, el Banco de Santander adquirió el Banco Español de Crédito. En 1995 se solicitó licencia para modificar las instalaciones que afectaron especialmente al patio de operaciones, desplazando el lucernario de cristal y la vidriera de Maumejean hasta el nivel de la planta séptima.


Zona afectada por el Proyecto Canalejas. Imagen propiedad de Urban Networks 
En 1999 se produjo la fusión bancaria entre el grupo Banco de Santander y el Banco Central Hispano. Aprovechando la fusión, se realizó la conexión interior del edificio La Equitativa con los colindantes de calle Alcalá, 12 y plaza de Canalejas 1. En el año 2004, el Banco de Santander, propietario del inmueble, trasladó los servicios bancarios a su nueva sede financiera en Boadilla del Monte, dejando vacío el edificio.
El edificio, que era propiedad del Grupo Santander, fue vendido a OHL, empresa de Juan Miguel Villar Mir  a finales de 2012.


Futuro del Proyecto Canalejas. Imagen propiedad de Urban Networks
La conocida como Operación Canalejas pretende transformar el conjunto de los seis edificios en un complejo  que albergará un hotel de cinco estrellas de la cadena Four Seasons con 215 habitaciones,  35 pisos de lujo sobre una superficie de 6.000 metros cuadrados y un centro comercial de 16.000 metros cuadrados repartidos en tres plantas.
En la actualidad Diciembre de 2014, se puede contemplar el derribo del edificio correspondiente al número 6 de la calle Alcalá, para acceder a las obras del interior. Como la fachada está protegida por el Ayuntamiento por su valor histórico-artístico, en principio ha sido desmontada para ser restaurada e instalada nuevamente.
Las fachadas de los 5 edificios restantes serán respetadas debido al grado de protección del que gozan. Se preve que las obras finalizaran en el año 2016.
El edificio correspondiente al antiguo Banco Hispano Americano en la plaza de Canalejas 1, está previsto que se transforme en el Hotel. 












1 comentario:

  1. Excelente, como siempre. Una única corrección: la multinacional que ocupa el antiguo Hotel París es "Apple" en lugar de "Appel".
    ¡Saludos!

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