miércoles, 26 de diciembre de 2012

BASILICA DE ATOCHA, PANTEÓN DE HOMBRES ILUSTRES Y REAL FABRICA DE TAPICES


En las inmediaciones de la Estación de Atocha, se encuentra un conjunto histórico-artístico que suele pasar desapercibido a muchos madrileños, salvo que sean perfectos conocedores de la zona. Se trata de la Basílica de Nuestra Señora de Atocha, del Panteón de Hombres Ilustres y de la Real Fábrica de Tapices.
Habitualmente pasamos por la zona bajo tierra en la Línea 1 de Metro, ó circulamos por las calles Avenida Ciudad de Barcelona y Paseos de la Infanta Isabel y de la Reina Cristina, sin percatarnos de que en esta zona se encuentran ubicados algunos de los edificios con más historia de Madrid.
El conjunto, está comprendido entre las calles Avenida Cuidad de Barcelona, Julián Gayarre, Fuenterrabía, Andrés Torrejón, Vandergoten y Paseo de María Cristina.


Basílica de Nuestra Señora de Atocha
Hoy es un buen día para pasear, por supuesto sin prisas y conocer in-situ una parte de la historia de nuestra ciudad. Antes de comenzar el recorrido, es conveniente que conozcamos de una forma superficial la evolución de los acontecimientos a través de los años.
Si nos atenemos a los documentos históricos, la primitiva ermita de Atocha estuvo cerca del río Manzanares, en el lugar denominado Santiago el Verde. Mas tarde, el caballero Gracián Ramírez, la trasladó al lugar que ocupa en la actualidad. En una carta que se conserva al parecer en la Catedral de Toledo, ya se habla de la ermita,  San Ildefonso Obispo de Toledo entre los años 606 y 669, gran devoto de Atocha indicaba a un canónigo de Zaragoza que cuando pasase por Madrid “se acordara de que en su Vega, había una devota imagen de Nuestra Señora, con un Niño en el brazo izquierdo y una manzana en la mano derecha, llamada la Virgen de Atocha”.
Como podemos deducir la devoción por la Virgen de Atocha viene desde el Siglo VII. Ya en el Siglo XI, las crónicas hablan de la iglesia de Atocha. Se trataba de un pequeño templo dedicado a la virgen que por aquellos años era la patrona de Madrid. La capilla no tenía más de 15 pies de larga y 12 de ancha porque, los acuerdos con las autoridades árabes que permanecían en Madrid, no permitían mayores dimensiones.
A partir de 1083 en tiempos de Alfonso VI de Castilla, el templo empezará a crecer y enriquecerse. En el Fuero de Madrid se afirma que con las posesiones de las que disponía el templo se podían atender todos los gastos de los capellanes encargados del culto y el resto de gastos necesarios para el culto a la Virgen.


Primitiva  Iglesia en el Olivar de Atocha, según el Plano de Pedro Texeira año 1656
Ya en el Siglo XVI, la pequeña ermita se había convertido en una gran iglesia, gracias a la intervención del dominico Fray Juan Hurtado de Mendoza, siendo necesario construir un convento en sustitución de las humildes casas de los Canónigos que atendían los oficios religiosos.
El convento quedó bajo la advocación de Santo Domingo, Fray Juan Hurtado de Mendoza que fue confesor del Emperador Calos V, solicito al Emperador y al Papa Adriano VI  la iglesia de Nuestra Señora de Atocha, para los dominicos. En junio de 1523, se hizo la entrega solemne de las llaves de la iglesia a los citados religiosos y así ha permanecido hasta nuestros días.


Convento de los Dominicos adosado a la Basílica
Felipe II tenía gran devoción por la Virgen de Atocha denominándola Patrona de Madrid y de todos los Reinos. Antes de partir para cualquier batalla, visitaba el  santuario, y a la vuelta de las contiendas volvía nuevamente al santuario para dar gracias. En el capítulo de leyendas, las crónicas de la época informan, que al tenerse noticias en Madrid de que el rey se encontraba enfermo en Extremadura y temiendo por su vida, la  Virgen fue sacada en procesión el 25 de marzo de 1580, obteniendo el rey una gran mejoría. Felipe II en agradecimiento, ordeno  construir  la capilla mayor, mejorando asimismo el templo.
Todos los reyes de la Casa de Austria se esforzaron en mejorar y ampliar las instalaciones de la iglesia y el convento. Felipe III puso bajo su patronato Real la Iglesia y convento de Atocha, por cédula de 10 de noviembre de 1602.
 Asimismo, Felipe IV  proclamó a Nuestra Señora de Atocha como protectora de la Familia Real  en el año 1643. Por desgracia durante el reinado de Felipe IV, el 14 de agosto de 1652, se quemó la iglesia siendo necesario reconstruirla casi por completo.
Carlos II contrató a Lucas Jordán para realizar la decoración interior del Templo.


Talla de Nuestra Señora de Atocha
Durante todo el reinado de los Borbones el templo continuó bajo la protección regia con donaciones y mejoras del conjunto, pero llegó la fecha del 5 de diciembre de 1808 en que las tropas francesas, expulsaron a los religiosos  convirtiendo el conjunto en cuartel. Como consecuencia de esta situación, desaparecieron gran número de obras de arte y la biblioteca, produciéndose asimismo grandes destrozos en los edificios.
Finalizada  la invasión francesa, los religiosos dominicos que se habían refugiado en el convento de Santo Tomas, vuelven al convento, pero no por mucho tiempo, ya que en el año 1834 se produce la desamortización de Mendizábal  y los frailes son expulsados nuevamente. El convento fue convertido en cuartel de inválidos y la iglesia en parroquia castrense.
 La reina Isabel II ante la situación de deterioro del templo, nombró una especie de cabildo para restablecer el culto de Atocha. El santuario de Atocha en Noviembre de 1863 y a petición de la reina Isabel II fue elevado a la categoría de Basílica.
En el año 1883, fue bautizado en la Basílica de Atocha el filósofo José Ortega y Gasset.


Busto del fundador de los Dominicos, Santo Domingo de Guzmán
Como hemos comentado entre los problemas de la ocupación francesa y la desamortización de Mendizábal, el templo había quedado seriamente dañado. En el año 1888, la reina regente María Cristina, viuda de Alfonso XII, ordenó el derribo de los dos edificios y la construcción de un nuevo complejo en donde se incluiría, adosado al templo, un Panteón de Hombres Ilustres.
La Virgen de Atocha, durante las obras, fue trasladada a la iglesia parroquial del Buen Suceso que pertenecía al Patrimonio Real.
El concurso público fue ganado por el arquitecto Fernando Arbós y Tremanti, el cual proyecto una basílica en estilo neobizantino, con una torre-campanil exento y un panteón inspirado en el cementerio de Pisa. Las obras comenzaron en 1891, pero debido a los  problemas económicos sólo se llevó a cabo la ejecución del campanil y el panteón.


Proyecto original de Fernando Arbós para la Basílica y el Panteón
Ya en el año 1924 los dominicos,  solicitaron al rey Alfonso XIII ayudas para continuar con la restauración del complejo de la Virgen de Atocha. Debido al gran empeño de los dominicos, las obras avanzaron con rapidez y el primer sábado de noviembre de 1926 la Virgen de Atocha regresó a su santuario Buen Suceso hasta su nueva iglesia, donde fue recibida por su majestad el Rey y su madre la reina María Cristina.


Nuestra Señora de Atocha Siglo XIX
En el periodo de la Guerra Civil, el complejo fue asaltado e incendiado, muriendo varios religiosos a manos de los exaltados. Todas las obras de arte se perdieron a excepción de la Virgen que había  sido escondida pocos días antes del asalto al templo. En 1939, aprovechando las paredes que habían quedado en pie después del incendio, se habilitó el  sótano para colocar de nuevo a la Virgen y así poder continuar con la devoción del pueblo a la Virgen.
Después de la Guerra Civil se inició la reconstrucción de un nuevo templo inaugurándose en Diciembre de 1951. La edificación  construida en ladrillo, forma un rectángulo de 52 metros de fachada por 34 de fondo, con una altura en la nave central de 13,25 metros. Las vidrieras recuerdan al estilo románico y representan los  misterios del Rosario, el diseño fue del pintor Carlos Pascual de Lara.


La imagen de la Virgen es de pequeño tamaño, en madera sin policromar, de estilo tardorrománico, posiblemente tallada entre los siglos XIII-XIV. Representa a María en un trono bajo, con el Niño sobre su rodilla izquierda y una manzana en su mano derecha.  A lo largo de la historia, la devoción de los feligreses ha conseguido enriquecer a la imagen con gran número de joyas y ornamentos. La  reina Isabel II atribuyó el haber salido ilesa de un atentado a un milagro de la Virgen, y en prueba de agradecimiento regaló a la imagen dos coronas cuajadas de brillantes y topacios y un manto real de terciopelo y armiño bordado en oro. Estas joyas se custodian habitualmente en el Palacio Real de Madrid y se exhiben excepcionalmente en contadas  ocasiones.
En la actualidad, la basílica es parroquia con el título de Nuestra Señora de Atocha desde 1965, dentro del conjunto se encuentra el  convento de los Dominicos, que gestionan un  colegio construido por Patrimonio Nacional en 1963.
Antes de completar nuestro recorrido por la historia del templo, recordaremos algunos hechos y fechas reseñables:
Fray Bartolomé de las Casas, nacido en 1484 en Sevilla y fallecido en Madrid en julio de 1566, fue fraile dominico, cronista, teólogo, obispo de Chiapas (Virreinato de Nueva España), filósofo, jurista y apologista de los indígenas. Le fue otorgado el título de "Protector de los indios" por el cardenal Cisneros. Vivió en el convento de Atocha y allí permanece enterrado.



El rey Felipe V, bautizó en la iglesia de Nuestra Señora de Atocha a su primogénito el futuro Luis I en 1707.
En la Basílica se celebraron matrimonios como el de Alfonso XII con su prima María de las Mercedes de Orleans, el 23 de enero de 1878 y su posterior matrimonio en segundas nupcias el 29 de noviembre de 1879 con María Cristina de Habsburgo-Lorena.
El príncipe Felipe de Borbón y Grecia y Letizia Ortiz después de su matrimonio el 22 de mayo de 2004, acudieron desde la Catedral de la Almudena, a la Basílica de Atocha para depositar el ramo de novia.
Es tradición en la Familia Real  de que las reinas y Princesas de Asturias acudan a la Basílica a presentar a los príncipes e infantes ante la Virgen, unos cuarenta días después del nacimiento como así lo hizo la reina regente María Cristina de Habsburgo-Lorena para presentar a su hijo, futuro Alfonso XIII cuando tenía 45 días y también por el Rey Juan Carlos y Doña Sofía de Grecia para sus hijos Felipe, Elena y Cristina. Asimismo el Príncipe Felipe y Doña Letizia Ortiz llevaron a cabo la tradición con sus hijas, las infantas Leonor y Sofía.


Restos de la Virgen con el Niño y Santo Domingo de Guzmán procedentes de la antigua Basílica.
Al comienzo de nuestra historia sobre la Basílica de la Virgen de Atocha, hicimos mención del caballero Gracián Ramírez como benefactor de la Virgen, pues bien terminaremos este capítulo volviendo al principio para recordar la Leyenda del Caballero Gracián Ramírez.
Los historiadores más fervorosos y creyentes, suelen recoger todo tipo de hechos religiosos ocurridos con el transcurrir de los años. Algunas de estas crónicas hacen referencia a que la imagen de Nuestra Señora de Atocha es obra de San Lucas y de Nicodemus, y que fue traída de Antioquía por alguno de los apóstoles. Con la llegada de los musulmanes los fervorosos vecinos de la Virgen, escondieron su imagen en unos atochales para evitar que fuese profanada.
La imagen fue descubierta por el caballero Gracián Ramírez, dueño de aquellas tierras posesiones, cuando regresaba a la Villa de Madrid desde su casa de Rivas donde vivía con su familia.
Antigua Basílica, las flechas nos indican donde se encontraban las imágenes de Santo Domingo y la Virgen con el Niño en brazos, a la derecha de la Basílica podemos observar el Campanil.
Gracián Ramírez, intentó tomar Madrid a los musulmanes, pero ante los reveses de las primeras escaramuzas y temiendo por la vida de su familia, se encomendó  a la Virgen y procedió a degollar  por su propia mano a su mujer y las hijas, para evitar que si salía derrotado, no fuesen ultrajadas.
Su campaña contra los musulmanes se saldó con una gran victoria, regresando al santuario a dar gracias a Nuestra Señora, y cuál no sería su asombro al comprobar a sus víctimas resucitadas, al pie de la Santa imagen, si bien conservando en sus cuellos las huella del cuchillo. Esta leyenda ha servido para que muchos escritores como los poetas Lope de Vega, Salas Barbadillo  y D. Francisco de Rojas, hayan escrito sobre los hechos acaecidos.


En el Siglo XIX, dentro de la clase política, surgió la idea de crear un gran Panteón que acogiese los restos mortales de grandes personajes de nuestra historia, a similitud de la abadía de Westminster en Londres donde reposan los restos de reyes, escritores y científicos como: Charles Darwin, Charles Dickens, Isaac Newton, Guillermo III, Enrique VII de Inglaterra y su esposa Isabel de York, etc, o como en Francia donde en el Panteón de París se albergan los cuerpos de personajes como: Voltaire, Marie Curie, Víctor Hugo o Rousseau.
 En noviembre de 1837, las Cortes aprobaron la creación de un Panteón Nacional en la Basílica de San Francisco el Grande que acogería los restos mortales de personas consideradas de especial relevancia. Los restos mortales de los elegidos, serían propuestos por las Cortes con la condición de que deberían haber pasado cincuenta años desde su fallecimiento.
Entrada del Panteón por la calle Julián Gayarre
Ya en 1841, la Real Academia de la Historia se encargó de proponer una primera lista de personajes que debían reposar en el Panteón, pero era necesario localizar los restos mortales de los elegidos y para este menester en mayo de 1869 se nombró una comisión  para localizar los restos.
La comisión estaba integrada por Juan Eugenio Hartzenbusch, Salustiano Olózaga, Ángel Fernández de los Ríos, Fermín Caballero,  Antonio Gisbert Ventura Ruiz Aguilera, Pere Borrell del Caso, Francisco Silvela y Estanislao Figueras y Moragas.
Después de infinidad de contratiempos, el 20 de junio de 1869 quedó inaugurado el Panteón en una capilla de San Francisco el Grande. Para el acontecimiento se organizó un desfile compuesto por las carrozas fúnebres acompañadas por unidades del Ejército y de la Guardia Civil con sus correspondientes bandas de música. La comitiva también estaba acompañada por estudiantes, religiosos, políticos e intelectuales.


Detalles del Mausoleo Conjunto en el patio-jardín
Los restos mortales que fueron depositados en la capilla de la Basílica fueron los de los militares Gonzalo Fernández de Córdoba y Federico Gravina, los poetas Juan de Mena, Garcilaso de la Vega y Alonso de Ercilla, los escritores Francisco de Quevedo y Pedro Calderón de la Barca, el humanista Ambrosio de Morales, los arquitectos Ventura Rodríguez y Juan de Villanueva, el Justicia Mayor de Aragón Juan de Lanuza y el político Zenón de Somodevilla y Bengoechea (Marqués de la Ensenada).
Pocos años después, la capilla se cerró y los restos se devolvieron a sus lugares de origen, donde sus familiares habían decidido que descansasen. La idea de crear un  Panteón fracasó y quedó en el olvido.


Campanil en la parte posterior del Panteón
¿Qué circunstancias se dieron para que el proyecto fracasara? Desde un principio, el Panteón tuvo en contra a las fuerzas conservadoras y un bajo presupuesto para su financiación. Los pueblos y ciudades  que contaban con muertos ilustres fueron reacios a exhumar los cuerpos, para ser trasladados a Madrid y quedarse sin los restos que para ellos era un orgullo.
Todo estaba en contra, los franciscanos y los clérigos de la Obra Pía, a quienes había pertenecido San Francisco el Grande, reclamaban la devolución del edificio. En este impás, el Panteón pasaba a ser jurisdicción del Ministerio de Estado y a partir de ahí se inicia su disolución, restituyendo los cuerpos de los difuntos a sus lugares de origen. San Francisco volvió a tener culto y todo el proceso culminó en 1926 con la vuelta de los franciscanos.
En todo el proceso previo para la localización de las sepulturas de personas ilustres, no pudieron ser hallados los restos de Miguel de Cervantes, Lope de Vega, Luis Vives, Antonio Pérez, Juan de Herrera, Diego Velázquez, Claudio Coello y Tirso de Molina entre otros. También se realizaron gestiones para trasladar al panteón las cenizas de Pelayo, el Cid, Guzmán el Bueno, Murillo y Jovellanos entre otros famosos, pero sin resultados satisfactorios, bien por no poder localizarse o por la negativa de los Ayuntamientos donde descansaban los restos.
Cúpula y detalles de la fachada del Panteón
En este estado de cosas, se produce la desamortización de Mendizábal en 1834, y los monjes dominicos de la Basílica de Atocha tienen que abandonar el lugar. El conjunto, se convirtió en cuartel de inválidos, deteriorándose gravemente y amenazando ruina. En este periodo, fueron enterrados en sus terrenos personajes como:  Palafox,  Castaños, Manuel Gutiérrez de la Concha y  Prim, además del político Antonio de los Ríos Rosas.
La reina regente María Cristina, viuda del rey Alfonso XII, tomo la decisión como ya habíamos comentado en el capítulo dedicado al templo de realizar una nueva construcción sobre los restos ruinosos del templo y convento. Asimismo retomando la vieja idea del Panteón de San Francisco, el proyecto contemplaba construir un anexo que realizara las funciones de  Panteón para dar acogida a los restos de las personas mencionadas en el párrafo anterior.
El concurso público realizado entre los años  1888 y  1890 fue otorgado al proyecto presentado por el arquitecto Fernando Arbós y Tremanti. Se trataba de un conjunto de estilo neobizantino, incluía un campanil italiano, que albergaba un reloj de cuatro esferas y tres campanas,  el panteón, tenía carácter de claustro de la basílica y estaba inspirado en el camposanto del Campo dei Miracoli de la ciudad italiana de Pisa. El proyecto era muy  ambicioso ya que la basílica estaba destinada a ser el templo de la Corte.


En esta vieja imagen podemos observar el Campanil en solitario y los edificios de las oficinas de RENFE en primer término
En 1891 comenzaron las obras del conjunto arquitectónico, pero los problemas económicos y lo ambicioso del proyecto, obligaron a suspender las obras en el año 1899, solo se había construido el panteón y el campanil.
En cuanto a su estructura, el panteón es de planta cuadrada, con tres galerías con arcadas y vidrieras y dos cúpulas semiesféricas en las esquinas.
El arquitecto Arbós fue un innovador en la utilización de los materiales y las técnicas de montaje, las fachadas son de  ladrillo  recubiertos con losas, tanto el tejado como la cúpula estén cubiertos por planchas de zinc pintado de rojo.
Otros materiales utilizados por Arbós fueron, la piedra de granito para zócalos y sillares  procedente de los pueblos serranos de Alpedrete y el Berrocal.


En esta imagen de principios del Siglo XX, podemos observar el patio interior con las galerías del Panteón todavía inacabadas
Las losas que recubren las fachadas montadas en bandas negras y blancas son de piedra caliza de Zaragoza y de la zona de Torrubia en la provincia de Cuenca.
Los frontones son decorados con mármol negro procedente de  Bélgica y los fustes de las columnas que adornan puertas y ventanas son de mármol blanco de Fuenteheridos en la provincia de Huelva y de Macael en Almería.
La entrada del edificio y los pavimentos, están decorados con mosaicos.
Finalizadas las obras, en el año 1901 el nuevo Panteón recogió los restos depositados en el primitivo cementerio: Palafox, Castaños, Prim y Manuel Gutiérrez de la Concha y  Antonio Ríos Rosas. A estos restos de insignes personajes, se fueron añadiendo los de: Martínez de la Rosa, Muñoz Torrero, Salustiano Olózaga, Agustín Argüelles, Antonio Cánovas del Castillo, Juan Álvarez Mendizábal, José María Calatrava, Práxedes Mateo Sagasta, José Canalejas y Eduardo Dato.
El Panteón, consta de dos espacios principales. En el patio del claustro se encuentra el Mausoleo conjunto que alberga los restos de Francisco Martínez de la Rosa, Diego Muñoz Torrero, Juan Álvarez Mendizábal, José María Calatrava, Salustiano de Olózaga y Agustín Argüelles.
Año 1905, entrada al Panteón
El Mausoleo Conjunto es obra de Federico Aparici, Ponciano Ponzano y Sabino Medina se le ha denominado Monumento a la Libertad, está formado por un cuerpo cilíndrico cubierto por un tejado cónico, rematado por una alegoría de la Libertad. Tres estatuas, representando la Pureza, el Gobierno y la Reforma, se apoyan sobre los sarcófagos de Mendizábal, Argüelles y Calatrava, para cuyos restos estaba destinado el monumento, aunque luego acogió también los de Muñoz Torrero, Martínez de la Rosa y Olózaga. Fue inaugurado, por suscripción popular, el 20 de febrero de 1857 en el desaparecido cementerio de San Nicolás y trasladado al patio-jardín del Panteón en 1912.
El segundo espacio del Panteón, es su interior donde se encontraban enterradas personalidades de la vida política de finales del siglo XIX y principios del XX: Sagasta, Eduardo Dato, Antonio de Ríos Rosas, Cánovas del Castillo, José Canalejas, Prim y el Marqués de Duero, cuyos monumentos funerarios han sido labrados por  escultores como Mariano Benlliure, Agustín Querol, Arturo Mélida, Pedro Estany y Federico Aparici.


Decoración de las galerías del Panteón
Actualmente, solo se conservan en el interior del Panteón los restos de José Canalejas, aunque permanecen los mausoleos.

Como recogíamos en el capítulo dedicado a la basílica, en el año 1924 y a petición de los dominicos, se reanudaron las obras de la nueva iglesia, pero dejando a un lado el ambicioso proyecto de Arbós. El campanil y el panteón quedaron bajo la protección y conservación de los dominicos, hoy en día son responsabilidad de Patrimonio Nacional.
Entre los años treinta y finales de los ochenta del pasado Siglo, el panteón estuvo en estado de abandono. Debido a la situación de abandono y la reclamación de los restos por sus ciudades de origen, se tomó la decisión de trasladar los restos de algunos de sus moradores, así los restos del General Palafox fueron trasladados en 1958 a la Basílica del Pilar de Zaragoza, los del General Castaños a la Iglesia Parroquial de la Encarnación de Bailén en el año 1963 y los del General Prim a Reus en el año 1971.
En 1963, en los terrenos que quedaban libres, Patrimonio Nacional construyó el colegio Nuestra Señora de Atocha, dejando aislado el campanil de la basílica. El colegio siempre ha estado dirigido por los Dominicos. A finales de los ochenta, Patrimonio Nacional procedió a la restauración y apertura al público del panteón. Ya en 2003 se restauraron los mosaicos.


Colegio de Nuestra Señora de Atocha con el Campanil al fondo
Es muy llamativo que el Panteón tenga muy pocos visitantes, anualmente sólo visitan el Panteón unos pocos de miles de curiosos y resulta llamativo este dato  máxime teniendo en cuenta las magníficas obras funerarias que atesoran sus paredes y su entorno con la Basílica de Atocha y la Real Fábrica de Tapices.
No parece que el Ayuntamiento trabaje para dar a conocer este espacio a un mayor número de madrileños y visitantes foráneos, por lo que recomendamos visitar esta zona de Madrid.
Para terminar nuestro recorrido por el Panteón, brevemente, expondremos algunos datos de los monumentos funerarios que permanecen en las galerías y de las personalidades que  descansan o descansaron en el Panteón:

José Canalejas, político español nacido en el Ferrol en 1854 y fallecido en Madrid asesinado por un anarquista en la Puerta del Sol en el año 1912.
En 1902 fundó el Partido Liberal-Demócrata, que defendía la  separación de la Iglesia y el Estado.
Ocupo varias carteras ministeriales durante la regencia de María Cristina de Habsburgo-Lorena y Presidente del Consejo de Ministros y nuevamente ministro de Fomento y ministro de Gracia y Justicia durante el reinado de Alfonso XIII. Fue elegido Presidente del Congreso de los Diputados  durante la Legislatura de 1906-1907.
En  1910 ocupó la Presidencia del Consejo de Ministros hasta su fallecimiento.
El sepulcro de Canalejas, fue realizado en 1913 por Mariano Benlliure en mármol blanco y se inauguró en noviembre de 1915. Lo componen dos hombres y una mujer que descienden el cuerpo del político  hacia la entrada de la tumba. Un bajorrelieve de Jesús con los brazos abiertos recibe el cadáver.


Mausoleo de José Canalejas
Eduardo Dato nace en A Coruña en 1856 y fallece asesinado  en Madrid el 8 de marzo de 1921 por tres anarquistas catalanes.
Durante el gobierno de Maura entre los años 1907-1909, fue presidente de las Cortes y alcalde de Madrid. Fue miembro del Partido moderado de Cánovas del Castillo y  elegido diputado en la última legislatura del reinado de Alfonso XII.
Dato fue presidente del Gobierno en 1913-1915, 1917 y 1920, Dato mantuvo a España neutral durante la Primera Guerra Mundial.
Sus restos, depositados  en el Cementerio de San Isidro, fueron trasladados al Panteón el 10 de junio de 1922. El sepulcro fue realizado por Benlliure y está compuesto por la figura yacente de Eduardo Dato, el monumento realizado en mármol, dispone en  su cabecera  una figura femenina realizada en bronce y portando una cruz,  a sus pies, se encuentran las figuras de dos niños también realizadas en bronce escoltando a un gran Escudo Nacional. En el sarcófago se puede leer la siguiente inscripción: “Eduardo Dato, vivió para la patria, murió por ella”.
Mausoleo de Eduardo Dato
Práxedes Mateo Sagasta nació en Torrecilla de Cameros en la provincia de Logroño en el año 1825, falleciendo el 3 de Enero de 1903 en Madrid.
El mismo se proclamaba como anti-isabelino, pero no antimonárquico, tras la  Revolución Gloriosa, contó con la confianza del General Prim, siendo ministro de Gobernación antes y después del asesinato de Prim.
A Sagasta se le atribuye la célebre frase:  “Todos los republicanos no son malos, pero todos los malos son republicanos”. Finalizada la Primera República y proclamado rey Alfonso XII por Martínez Campos, en 1881 Sagasta recibió encargo de formar gobierno. Después de la temprana muerte del Rey, en 1885 firmó con Cánovas el Pacto del Pardo, dando origen a la rotación de partidos en el Gobierno.
Sagasta vivió  la coronación de Alfonso XIII el 17 de mayo de 1902, falleciendo pocos meses después.
El mausoleo es obra de Mariano Benlliure, realizado en mármol, el sepulcro lo componen tres figuras: La efigie yacente de Sagasta, portando levita y el Toisón de Oro. En la cabecera, la Historia, representada por una mujer con un libro y a los pies del sepulcro, el Pueblo, representado por un obrero apoyado sobre los Evangelios, en la mano derecha porta una espada representando a la justicia con una rama de olivo como símbolo de la paz.


Mausoleo de Mateo Sagasta
Antonio Cánovas del Castillo nace en Málaga en el año 1828 y fallece asesinado  en el balneario de Santa Águeda en Mondragón  el 8 de agosto de 1897 por un anarquista italiano.
Ocupó distintas carteras ministeriales durante el reinado de Isabel II.
En 1874 Cánovas participó decisivamente en la Restauración de Alfonso XII, siendo defensor  de la alternancia de partidos con Sagasta según el Pacto del Pardo de 1881, a similitud del sistema británico de rotación bipartidista.
Apoyo la Constitución de 1876 redactada por Alonso Martínez, que asumía la división de poderes, derogaba los fueros vascos y centralizaba las diputaciones y ayuntamientos.
Fue Presidente del Gobierno en siete períodos. Su concepción de gobierno queda reflejada en la siguiente frase: “La política es el arte de aplicar en cada época de la historia aquella parte del ideal que las circunstancias hacen posible; nosotros no hemos de hacer ni pretender todo lo que quisiéramos, sino todo lo que en este instante puede aplicarse sin peligro”. Este párrafo esta extraído de su discurso en las Cortes el 19 de mayo de1884.
Fue considerado como una de las figuras más influyentes de la política española de la segunda mitad del siglo XIX.
Su prestigio traspasó fronteras, Bismark decía “Nunca incliné mi cabeza ante
Nadie, pero siempre la inclinaba cuando oía el nombre de Cánovas” y su rival político Mateo Sagasta decía: “A partir de ahora todos podemos tratarnos de tú”.
El monumento funerario de Cánovas, es obra de Agustín Querol, se realizó a petición de los sobrinos del político y fue inaugurado en mayo de 1906. Realizado en mármol blanco, está compuesto por el sarcófago con seis hornacinas que albergan las efigies de la Sabiduría, la Prudencia, la Constancia, la Templanza la Justicia y la Elocuencia, sobre el sarcófago aparece la figura del difunto derramando lágrimas por la Patria.
El mausoleo se completa con un lienzo con dos figuras femeninas, representando una  a la Historia y con la cabeza baja, y la otra el Arte, situada a la izquierda. En el centro, Cristo resucitado, rodeado de plañideras y figuras admirando a Cristo. El conjunto se encuentra coronado por una cruz entre dos ángeles sumidos en la tristeza.


Mausoleo de Cánovas
Antonio de los Ríos Rosas, nace en Ronda el año 1812 y falleció en Madrid el 3 de noviembre de 1873, estudió Derecho en Granada. En 1836 es nombrado Diputado por Málaga y parece políticamente siempre estaba  oponiéndose al poder.
Se opuso a Espartero durante la Regencia de María Cristina entre los años 1833-1840, lo que le valió el favor de Isabel II  cuando ésta alcanzó la mayoría de edad.
Más tarde se opuso  a Narváez y fue ministro de Gobernación con Espartero.  Durante el gobierno de O’Donnell participo para mejorar la Constitución de 1845, como continuaba enfrentado a Narváez, fue desterrado en 1866 a las Canarias.
Antonio de los Ríos Rosas fue Presidente del Congreso de los Diputados durante las legislaturas de 1863-1864, 1865-1866 y 1872.
Su mausoleo  es obra del escultor Pedro Estany. El proceso de construcción fue largo, ya que se inició en el año 1883 inaugurándolo finalmente en junio de 1905.
El Mausoleo se encuentra adosado a la pared, sobre una base de mármol, se sitúa el sarcófago elaborado en bronce damasquinado, dispone de una  efigie, y un genio alado que le ofrece una rama de laurel, una mujer llora abrazada al féretro.


Mausoleo de Antonio de los Ríos Rosas
Manuel Gutiérrez de la Concha, Marqués del Duero, nació en Córdoba de Tucumán en el año 1808 y fallece en combate en Monte Muro, Navarra el 27 de junio de 1874.
Manuel Gutiérrez fue un destacado militar en las tres Guerras Carlistas, obteniendo en su larga carrera tres Cruces de San Fernando y recibiendo la distinción de Marqués del Duero por su destacada labor en ayuda a la reina María II de Portugal en 1847.
Al Marqués del Duero vivió los grandes acontecimientos de la política española del Siglo XIX.  En 1824 fue encarcelado por Fernando VII. Durante la  primera Guerra Carlista en el periodo 1833-1840, se unió a la causa de Isabel II. En 1843 contribuyó a la caída de Espartero, provocada por Narváez. Durante el Bienio Progresista ocupó entre otros cargos, los de capitán general de Cataluña y diputado y presidente de la Junta Consultiva de Guerra. En la década de 1860 fue presidente del Senado durante cinco legislaturas.
Su prestigio llegó a tal punto que a la edad de 66 años fue reclamado por la Primera República para dirigir el Ejército del Norte durante la última Guerra Carlista en el periodo 1872-1875.
Su sepulcro mural, fue realizado en mármol por Arturo Mélida  y Elías Martín. El sepulcro se encuentra flanqueado por dos cañones a modo de columnas, bajo un arco de medio punto en el que figuran inscritas las batallas en las que participó, Marte el dios de la guerra, sostiene un medallón con el busto en relieve del difunto. El sepulcro fue realizado en 1890  quedando ubicado en el cementerio primitivo del Cuartel de Inválidos. En el año 1902, fue trasladado al interior del nuevo Panteón.


Panteón del Marques del Duero
En el Panteón durante unos años estuvo el mausoleo del General Prim. Nada más penetrar por la puerta principal, a la derecha rápidamente podemos contemplar la diferencia de color de los mosaicos del pavimento, es el lugar que ocupo hasta el año 1971 la tumba del General Prim. Pese a no encontrarse  ya en el Panteón queremos recordar a este político y militar por su importancia en la historia de España.
 Juan Prim, nació en Reus en el año 1814 y falleció en Madrid en el año 1870. Fue un gran defensor de Isabel II y para la defensa de su causa, se enroló en el Ejército desde  el comienzo de la Primera Guerra Carlista años 1833-40. Sus ideas liberales le llevaron a la  política como diputado por Tarragona en el año 1841. Prestó su apoyo a los progresistas de Espartero durante el periodo 1840-43, no obstante debido al autoritarismo del propio Espartero, Prim organizó una sublevación en Reus para derrocarle. El gobierno progresista  nombró a Prim gobernador militar de Barcelona, con el encargo de reprimir el movimiento revolucionario que perduraba en la ciudad en el año1843.
  Pocos años después, Prim se alejó de la política, dedicándose a viajar por Europa. Fue Gobernador en  Puerto Rico, reprimiendo con dureza el bandolerismo y  los motines de los esclavos. A su regreso a la Península fue elegido diputado en 1851. En 1856 se puso al frente de la expedición enviada a Melilla para sofocar la insurrección de los rifeños.
En esta época,  se integró en la Unión Liberal, partido de centro creado por O’Donnell. Prim participó en la Guerra de África años 1859-60, obteniendo grandes éxitos por los que le fue concedido el título de marqués de los Castillejos.
Prim no dejó de participar en la política española de la época y como militar siempre estuvo en primera línea bien al mando de tropas o como mediador en diversos conflictos en las posesiones americanas.
El General Prim murió el 30 de diciembre de 1870, poco después de la llegada del nuevo rey Amadeo I, a causa de las heridas sufridas en un atentado en la calle del Turco actual Marqués de Cubas.
En septiembre de 2012, le fue realizada una autopsia a los restos momificados de Prim, de los que se deduce, que posiblemente murió estrangulado con posterioridad del atentado.

Mausoleo de Prim en el Panteón
Con estas minibiografias, hemos pretendido conocer un poco las vidas de algunos de los moradores del Panteón, aunque somos  conscientes de que nos dejamos en el camino las biografías del resto de moradores del Panteón, pero no queremos alargar excesivamente la historia del Panteón de Hombres Ilustres, recomendando por nuestra parte que antes de realizar la visita conocer las biografías de los moradores del Mausoleo Conjunto.


Ya conocemos un poco más la historia de la Basílica y del Panteón, ahora nos falta por conocer la Real Fábrica de Tapices.
La fundación de la Real Fábrica de Tapices fue una iniciativa de Felipe V aproximadamente  por el año 1721 con la intención de crear una industria de tapices en España capaz de competir en prestigio y calidad con las manufacturas flamencas, evitando de esta forma tener que recurrir a tejidos foráneos para la decoración de los Reales Sitios como: La Granja, Aranjuez y el Palacio Real.
La Real Fábrica de Tapices se creó siguiendo el modelo francés y que mejor que traer un flamenco para ponerla en marcha. Felipe V, se trajo a la familia de Jacobo Vandergoten naturales de Amberes, que inmediatamente levantaron una primera fábrica fuera de la ciudad, concretamente en las inmediaciones de la Puerta de Santa Bárbara, en la zona de Alonso Martínez. La Fábrica se estableció en el solar conocido como Casa del Abreviador y allí permaneció hasta el año 1882, siendo conocida como Casa de Santa Bárbara.


Antigua Fábrica de Tapices en la Puerta de Santa Barbara
El hijo de Jacobo Vandergoten, también llamado Jacobo levantó una nueva fábrica en el año 1734 en la calle Santa Isabel, con el fin de trabajar lienzos alternativos. El nombre de la Fábrica de Tapices de Santa Isabel, debe su nombre al cercano  Real Monasterio de Santa Isabel, la Fábrica de Tapices dio lugar al célebre cuadro de “Las Hilanderas” de Velázquez.
Pocos años después, en el año 1744, se unieron ambas fábricas bajo el patrocinio real. A partir de este momento pasa a denominarse Real Fábrica de Tapices, momentos es los que adquiere su mayor esplendor. Hasta este momento los tapices se elaboraban con los bocetos realizados por pintores de la corte y otros dibujos traídos a España por la familia Vandergoten. Comienza una nueva etapa incorporando nuevos diseños como los de los pintores: Mengs, Francisco Bayeu, Salvador Maella y especialmente Francisco de Goya.
La Real Fábrica de Tapices, tenía la obligación de enseñar dibujo y el arte de tejer tapices y alfombras a los jóvenes españoles que  lo desearan.


La nueva Fábrica de Tapices en el año 1894, se puede observar a la izquierda la construcción del Campanil
La evolución de la Real Fábrica siempre estará vinculada con la corona. Al frente de la Fábrica para controlar la economía se nombra un Intendente Real, que será quien establezca las contratas o sistema que recogía las condiciones para llevar a efecto los distintos trabajos. La dirección artística corre a cargo de los pintores de la Real Cámara, que serán los responsables de la calidad de los trabajos.
En 1750 se formaliza la tercera contrata que será la más importante asumiendo  la Fábrica la conservación y restauración de todas las tapicerías y alfombras de los Reales Sitios.
Plano de Texeira año 1656, junto al molino se construyo la Fábrica de Tapices, con el número XVIII aparece el Convento de Santa Barbara.
Con la guerra de la independencia se inicia una larga etapa de decadencia en la Real Fábrica. En 1860 la Corona cede a la familia Stuyck el uso del edificio, en régimen de alquiler, y se le permite una actividad mercantil con particulares. Con la incorporación a la Fábrica de encargos de personas particulares se podrá mantener a flote la Real Fábrica, ya que los encargos reales no son suficientes y no justificaban la existencia de una Real Fábrica. A partir de este momento los tapices entran en declive, siendo sustituidos progresivamente por las alfombras.
Aspecto de la antigua Fábrica  de Santa Bárbara  rodeada por el círculo
Con la llegada al trono de  Alfonso XII comienza una ligera recuperación, pero debido a que la vieja fábrica no reunía las condiciones para los nuevos tiempos, en 1882 Alfonso XII autorizó la demolición de la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara para proceder al ensanche de Madrid,  ordenando la construcción de un moderno edificio en los terrenos del Olivar y Huerta del Convento de Atocha.
La obra fue encargada al arquitecto mayor de Palacio José Segundo de Lema, que la llevó a cabo entre los años 1888-1889, ocupándose de inmediato para reiniciar las actividades.
El edificio, declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de monumento por la Comunidad de Madrid,  fue diseñado en estilo neomudéjar  como un recinto cerrado en cuyo interior pudieran concentrarse todas las actividades relacionadas con la producción y restauración de los artículos allí fabricados. El conjunto, ocupa toda una manzana entre las calles Fuenterrabía, Andrés Torrejón, Vandergoten y Julián Gayarre.


La Real Fábrica de Tapices, al fondo la Basílica y el Campanil
Con la llegada de la República y sin el apoyo económico de la Corona la Fábrica entre en crisis. Pero como tantas otras veces salió a flote gracias al apoyo de Indalecio Prieto y Azaña, pasando a denominarse Manufactura Nacional de Tapices y Alfombras.
Durante la Guerra Civil, la Fábrica fue incautada, pero una vez finalizada la contienda volvió de nuevo a la familia Stuyck continuando su actividad.
No acabaron aquí los problemas de la Real Fábrica, con la creación de la Fundación del Generalísimo, que después de denominó Fundación de Gremios, la Real Fábrica, fue privaba de una de su principal función al servicio del Patrimonio Nacional.
En 1982 se le vuelve a conceder el título de Real Fábrica, y en 1996, a iniciativa de la Corona y del Ministerio de Cultura, la Manufactura se convierte en la Fundación Real Fábrica de Tapices, como una entidad destinada a garantizar la transmisión de los valores culturales de la Fábrica.
Chimenea de la  Real Fábrica de Tapices
En la actualidad la Fundación Real Fábrica de Tapices, es una asociación cultural sin ánimo de lucro cuya labor actual está centrada en mantener y divulgar el legado histórico que posee, a través de la producción de tapices con diseños de artistas contemporáneos, restauración de piezas antiguas, talleres y exposiciones.
La Real Fábrica alberga una exposición permanente de tapices, alfombras, reposteros y cartones de los siglos XVI al XVIII. Como ya indicamos en párrafos anteriores, Francisco de Goya trabajó algún tiempo en la Real Fábrica de Tapices como cartonista para la fabricación de tapices que se pueden contemplar en lugares tan emblemáticos como El Escorial o en el Palacio del Pardo.


Tapiz de la Real Fábrica.
Hay que adaptarse a los nuevos tiempos y en épocas de crisis agudizar el ingenio, así La Real Fábrica de Tapices dispone de seis espacios se pueden ser alquilados para la celebración de eventos: Presentaciones, cócteles, banquetes, desfiles, conciertos, conferencias, etc.
Sala Goya: Dispone de entrada independiente, su espacio diáfano de 440 m2 se caracteriza por sus paredes de piedra y ladrillo, así como por sus altos techos de madera.
Sala Bayeu: Espacio clásico decorado con alfombras y tapices de la Real Fábrica.
Sala Giaquinto: Espacio en la primera planta del edificio que  se caracteriza por sus vigas vistas y techos de madera.
Sala Rafael Mengs:  Espacio con una decoración moderno con acceso desde la sala Goya y el jardín.
Sala Teniers:  Espacio diáfano con una superficie de 160 m2. Decorado con alfombras y tapices.
Jardín privado con acceso por la entrada principal y a través de las principales salas de la Real Fábrica.


5 comentarios:

  1. Encantada de leeros y disfrutar de vuestras fotos , hace ya unos cuantos años tuve la suerte d contraer matrimonio en la Real Basilca De Atocha , creo que por entonces el Pabellón de los hombre ilustres no se visitaba o al menos no lo recuerdo , y hace unos cuantos años tuve la suerte de disfrutarlo y desde entonces lo visito de cuando en cuando , como por ejemplo hoy !! es una preciosidad y son merecedores de estar en un sitio tan especial. las fotos son preciosas .., y la lectura muy interesante.
    Gracias por compartir tan magnifico Documento ,,,Una ciudadana de Madrid .. Conchi Hurtado

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  2. Lo he visto en dos ocasiones y próximamente volveré para enseñar a unos amigos de Granada las cosas tan bonitas que tenemos los madrileños y que mucha gente no saben que existe.Las esculturas son autenticas obras de arte.
    Conchita Prieto.

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  3. Lo he visto en dos ocasiones y próximamente volveré para enseñar a unos amigos de Granada las cosas tan bonitas que tenemos los madrileños y que mucha gente no saben que existe.Las esculturas son autenticas obras de arte.
    Conchita Prieto.

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  4. Hola! Muy interesante esta entrada sobre la Basílica de Atocha, su historia y la de sus alrededores. En cualquier caso, se te pasó una errata, tienes que rectificar el pié de foto en la que aparece la antigua Basílica, donde pone: "Consecuencias de la Guerra Civil sobre la Basílica de Atocha".
    Este edificio de la imagen, que muchos conocemos por las fotografías de su interior y exterior que hizo Jean Laurent, obviamente no llego a la Guerra Civil, ya que su demolición fue en la década de 1890. La que sí sufrió severos daños en la G.C. fue la que se edificó posteriormente a esta y que por ese motivo tampoco ha llegado a nuestros días. Saludos! ;-)

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